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domingo, 22 de enero de 2017

CONTRA EL INDIANISMO Y EL KATARISMO Crítica a “Prolegómenos del nacionalismo aymara” de Pablo Velásquez Mamani

Por: Iván Apaza-Calle

Miembros del Colectivo Curva
Hay mucha preocupación y expectativa de los aymaras de la nueva generación emergente respecto a publicaciones que tratan temas relacionados a su condición existencial; los elementos que derivan de esta condición son: racismo, nacionalismo, liberación, economía, poder político, entre otros temas que afectan quiérase o no de alguna forma en sus interacciones diarias en el espacio donde se hallen. Sin embargo, la mayor parte de las publicaciones de los propios aymaras, sobre temas de su condición se queda ahí en la publicación, sin ser sometidos a la reflexión y a la crítica. Este fenómeno de dejar-pasar la producción, sea cual fuere la tesis que se plantea es peligrosa, de manera que conduce al dogma; puede que uno de los mejores justificativos de esta nueva generación sea la frase acuñada por Felipe Quispe Huanca: “entre indios no tenemos que pisarnos el poncho”,  pero esto cabe en los momentos de praxis, ¿acaso ese pensamiento no surgió en pleno movimiento contra colonial? Por supuesto que sí, haciendo referencia a que los indios no deberían destruirse los unos a los otros; es decir, en el mismo movimiento, los indios deberían de unificarse, hombro a hombro, contra viento y marea liberarse de forma unificada. Pero esta frase del Mallku, es malentendida, agregada de otro significado, ella consiste en que “no deberíamos criticarnos entre indios” es decir, si un aymara X escribe proponiendo una tesis, esta no debería de ser criticada, si llegara a efectivizarse entonces estaríamos en contra de lo que dice. Como se observa, hay una confianza ciega, que además es alimentada de fanatismo, consecuentemente el producto de esta realidad que no es criticada ni reflexionada, —aun cuando lo escrito este en contra de la liberación—es aceptada por el hecho de que “los aymaras no debemos criticarnos”; este justificativo refiere a que si critico a alguien, se entiende que critico a la persona como tal, aun cuando critique a sus ideas, el efecto de esta última es producto del fanatismo existente en los aymaras de la nueva generación[1]; aquí el problema radica en no diferenciar dos cosas: primero la critica a la persona como tal y segundo, la critica a las ideas de esta persona.  Lo más saludable de la reflexión crítica es que se critique a las ideas y no meramente a la persona, Platón daba una regla respecto a esta situación “por regla general, no hay que examinar quien a dicho esto o aquello, sino si está bien dicho”[2], asimismo, si es verdad o falso lo que ha dicho; a partir de esto podemos direccionar la búsqueda de soluciones a problemas que se nos presentan.

Vistas las cosas así, retornemos al primer párrafo, donde señalamos que los aymaras están a la expectativa de las publicaciones teóricas relacionadas a su condición existencial sean estas de negación y liberación, pero que no son dilucidadas de manera crítica, tarea que me daré hoy de ir un poco más allá de los planteamientos de  un escrito, en este caso en “Prolegómenos del nacionalismo aymara”, de Pablo Velásquez Mamani, publicado en el mensual PUKARA correspondiente al mes de diciembre de 2016.

Existen 5 proposiciones en la que gira el escrito de Velásquez, nos concentraremos en analizar la primera proposición que como su autor señala son perfectibles porque son iníciales, el mismo termino prolegómenos implica una introducción general a un estudio profundo sobre un tema.

El interés de Pablo, desde mi perspectiva inicia con la publicación del libro de Kawi Castaya: “Estado federal aymara” (2016), pero esta es circunstancial, pues la motivación fundamental, recae en la crisis teórica del indianismo; ya que después de la producción de Reinaga, específicamente la etapa indianista, no hay progresos que superen a esos escritos; evidentemente existió y existe crítica a las políticas coloniales del Estado sobre “el indio y lo indio” de parte de Pedro Portugal y Carlos Macusaya conocido con el nombre de pachamamismo, pero estas no han sido dilucidadas teóricamente en un estudio sistemático cayendo en la mera descripción y denuncia al igual que los escritos de Reinaga, consecuentemente el descontrol de lo que se nos presenta no es un entendimiento de lo que ocurre, pues no se explica el por qué ocurre, qué efectos trae, qué es y qué es lo que se debería hacer o cómo salimos se sale de la política colonial, he ahí, el papel de la teoría, el entendimiento por supuesto.    

La primera premisa de los prolegómenos, es “el indianismo y katarismo es simiente del nacionalismo aymara”, “porque hablan del aymara”, estas son efecto de la realidad que están viviendo los aymaras, una nación sin Estado; este fenómeno tiene consecuencias, ya que, el conjunto social al que llamamos aymaras, tiene limitantes , pero no es de su voluntad y de su capacidad productiva para marchar por el método progresivo, sino su voluntad personal va mas allá de las limitantes externas, en este caso sistémicas y estructurales, de ahí su potenciamiento en el campo económico sin la promoción del Estado ajeno. El indianismo y el katarismo como entiende Pablo, son dos vertientes que hablan y denuncian esta realidad aymara, asimismo buscan soluciones, el primero: la liberación india a través del Poder indio y el segundo: la hegemonía kolla, pero cada uno con sus interpretaciones particulares, pero que confluyen  en la liberación de la nación sin Estado del Estado que limita esa capacidad productiva y voluntad del ser. Aquí podemos hallar que, si confluyen en una respuesta es porque ambas vertientes interpretativas parten de un mismo punto: la situación colonial de ese conjunto social llamado aymara por su lengua, pues si los aymaras estarían constituidos como Estado, con su propio gobierno, sus tradiciones, idioma, símbolos legítimos-legales no habría necesidad de estar hablando de que hay una hegemonía kolla ni liberación a través del Poder; el asunto, es que hay una causa para que surja estas interpretaciones y discursos. La raíz de estos es que de época en época la colonia no desapareció por las transformaciones que sufrió hasta hoy. 

El indianismo tiene desde mi punto de vista una interpretación más general del problema que tratamos, la razón recae en su misma formación discursiva escrita desde Reinaga, y tiene que ver con una situación mundial: la colonización y las ocupaciones coloniales que sufrieron varias naciones no-europeas; el indianismo, así como la negritud, el orientalismo, son ideologías contra coloniales de las naciones del Tercer Mundo, no es casual que Reinaga haya leído a muchos ideólogos de estos países para fundamentar el indianismo. Vistas las cosas así, el indianismo, es un discurso que encierra una demanda, un proyecto político de las naciones autóctonas de América en general en busca de su liberación, teniendo como fundamento la historia, es decir, si Reinaga tuvo fundamentos políticos en lideres y teóricos del Tercer Mundo, también tuvo a partir de la historia, esta ha sido el otro eje en que se funda el indianismo. Fausto está tratando de entender a partir de la historia y “su” presente la realidad de las naciones autóctonas, he ahí las razones de las consignas de reconstrucción del Tawantinsuyu del siglo XX[3], o en términos de Carnero Hoke el Segundo Tawantinsuyu[4]; como se entiende hay nacionalismos: el nacionalismo qhiswa, el aymara, el guaraní entre otras pero unificados en uno: el indianismo. Sigamos, si el indianismo busca la liberación del indio, y por este último se entiende aquel sujeto oprimido integrante de una determinada nación sin Estado, entonces hace alusión a un qhiswa, aymara, guaraní, mapuche y otros, ¿a qué se debe esto?, a que el indianismo cuando usa el termino indio niega al ser como tal, pues como ya examinó Bonfil Batalla, el concepto de indio  es sinónimo de colonizado[5], aquí Reinaga utiliza la palabra indio para unificar a todas esas naciones, pero las consecuencias de este nombramiento es la negación misma. Tengo la certeza de que aquí el problema es histórico, la equivocación de Colon de llamar indios a estas diversas naciones unificándolo en este término para diferenciarlos y consecuentemente “civilizarlos” también es una negación, entonces  Reinaga tiene un eje para fundamentar su discurso ideológico; la historia, parte de esta misma negación, queriendo unificar y a partir de la “unidad india” alcanzar la liberación conjunta, Reinaga explica así: “… la UNIDAD INDIA, (la unidad campesina) no se concibe sino como liberación india. Y, la liberación india significa ‘PODER INDIO’. Luego la unidad india descansa en la voluntad granítica del Poder por el indio”[6]. La pretensión de unificar a las naciones autóctonas, descansa en un no-entendimiento de la conciencia y su consecuencia; veamos, para Fausto, la liberación del indio como tal sólo se da cuando tome el poder, de lo contrario sigue siendo dominado, si no triunfa la revolución india entonces el indio se mantiene como indio[7], esto es consecuencia de una proposición: “si con el nombre de indio nos dominaron, con este nombre nos liberaremos”, a primera vista esta idea, es una justificación de la condición de indio que sirve como consigna para luchar contra los q’aras, pero si analizamos, aquí existe una afirmación de la negación, se afirma el indio y lo indio para liberarse, sin embargo, encontramos que esto no puede ser, si el indio toma conciencia de la existencia india entonces deja de ser un negado, es decir indio, en cuanto se entera de su situación deja de ser lo que ha sido y deviene en otro ser, y si es así no puede afirmar lo que no quiere ser: indio, porque al estar consciente de ese estado niega esa negación, “el esclavo, en el instante en que rechaza la orden humillante de su superior, rechaza al mismo tiempo el estado de esclavo. El movimiento de rebelión  lo lleva más allá de donde estaba en la simple negación. Inclusive rebasa el límite que fijaba a su adversario, y ahora pide  que se le trate como igual… la conciencia nace con la rebelión”[8], ¿si se sabe que indio es oprimido entonces cómo continuar indio, si eso es lo que no se quiere ser?; la primera condición para una liberación es ser consciente de la condición, porque internamente ya se es libre, la segunda condición es liberarse de los límites impuestos en lo externo, en este caso del Estado y las relaciones coloniales, se llega a esta segunda condición cuando se es consciente del estado en la que se halla, ¿si no se es libre internamente entonces como liberarse de la externalidad? Reinaga construye el indianismo bajo estas premisas erróneas; entonces, la utilización del término indio, tiene dos raíces, la primera es la pretensión de unificar y la segunda la afirmación de la negación, y el nombre indianismo es consecuencia de estas dos formulaciones, pero hay que agregarle algo mas, las lecturas de Reinaga a la producción literaria indigenista, esta corriente utilizó la palabra indianismo en sus obras, como Uriel García quien hablaba de un neoindianismo[9] en 1930, incluso Mercedes Anaya Urquidi, tiene una obra cuyo título es “Indianismo, o Carlos Medinaceli que acuña en su “Estudios críticos” este término. Es evidente que, los que utilizaron este denominativo no existen bajo la condición de indio, y no es casualidad que para estos escritores, las acciones de los indios  sea el indianismo.

Analicemos ahora la experiencia de otras naciones que sufrieron la experiencia colonial para salir de este embrollo; en el caso de las naciones africanas, la construcción discursiva no se dio a partir del nombramiento o equivocación de un europeo; se los ha llamado en EE. UU. A los negros como los niggers, en Argelia como “los pies negras” para diferenciarlos, sin embargo aquí el punto es que sus ideólogos no partieron de este nombre para rebelarse contra la colonia, sino recurrieron al color de su piel: negritud, esa es la diferencia; en América los colonizados en especial sus ideólogos al buscar su liberación no recurrieron al color de su piel para tomar conciencia de su situación, no dijeron los cobrizos estamos oprimidos por los blancos; por otro lado, las naciones asiáticas también no recurrieron a la denominación del colono para la toma de conciencia sino a la parte geográfica: el oriente por tanto,  orientalismo.

Es normal que los colonizados en estas tierras no acepten el término indio para identificarse sino solo aquellos que han leído a Reinaga entendiendo el discurso indianista y las proyecciones políticas que plantean a partir de la unidad. Si en las naciones africanas fue el color de piel y la experiencia de la racialización del Poder y la división social del trabajo para asumir la conciencia, uno no necesitaba leer a Fanon, Malcolm X, bastaba que sus líderes dijeran nosotros los negros y todos se identificaban mirándose los unos a los otros, o en el caso asiático el geográfico. 

Reinaga, Carnero Hoke, Wankar Reynaga, en la construcción del indianismo si han explicado discursivamente el fenómeno de la colonización y la tarea de los colonizados de manera general, no se dieron cuenta de las consecuencias no previstas del mismo término “indio” que es la raíz de sus explicaciones; en mi opinión el problema para que haya un desentendimiento del discurso indianista con la sociedad colonizada es una cuestión nominal, con lo que se niega a la realidad. Sin embargo, los temas que tratan en sus escritos son convincentes en la medida que explican la situación colonial vigente; hay una esencia de la sociedad actual que no ha cambiado y son las relaciones coloniales, es verdad que las dinámicas sociales en este contexto tienen otros personajes, otras reglas de juego, pero estas están enmarcadas en una estructura que pervive a lo largo de la historia.  Examinemos ahora el katarismo para recaer en un entendimiento más cercano a los “Prolegómenos del nacionalismo aymara”.

El katarismo parte del sujeto afirmado[10]: el kolla, negando la negación colonial: el indio, cuyo fundamento es el presente del mundo kolla: la dominancia de su cultura, dentro del Estado feudal controlado por una casta que heredó las riendas de la administración generación tras generación desde su fundación, “no hubo el restablecimiento de relaciones objetivas y subjetivas entre ciudadanos, sino simplemente la metamorfosis del Estado”[11]. La existencia de la dominancia, conduce a afirmar al teórico del katarismo Fernando Untoja, a que el kolla y lo kolla es “base y cimiento de la identidad Boliviana”[12], “el fundamento social del Estado boliviano”[13] que debe tomar el control administrativo del Estado colonial consecuentemente dirigir el país. Hay que tener en claro que, según Untoja hay un poder kolla y este es económico, pero ello debe de ir más allá, al “empoderamiento del Estado y asegurar ‘la igualdad de oportunidades’. Mediante condiciones materiales  y jurídicas que otorgue el Estado, que cada boliviano y boliviana forje su futuro y progreso sobre la base de su propio esfuerzo y trabajo”[14]. Como podemos entender, hay una contradicción en esta interpretación del katarismo, pues, si el kolla niega la negación a partir de su afirmación como kolla de hecho asume una identidad propia que se ha mantenido a lo largo de la historia, pero en esa misma proyección, es decir, la dominancia kolla que necesita hegemonizar la identidad del país colonial tomando la administración del Estado boliviano, se niega a partir de la afirmación; si se inicia afirmando la identidad kolla por lógica tendría que ser para su liberación y constitución de su Estado y no asumir la identidad boliviana, por eso señalo que se afirma para negarse en el katarismo, pues “la concepción katarista no incluye ni excluye a los bolivianos”[15], por tanto, existe una mimetización. 

La consecuencia de negar la afirmación en el katarismo, descansa en su mismo fundamento y punto de partida de interpretar la actualidad de los aymaras y qhiswas[16], esto solo en un espacio tiempo determinado, sin tomar en cuenta la complexión en el tiempo; el aymara y otras naciones son autónomas al Estado, ya que sus orígenes no dependen para su constitución como nación de los Estados actuales, estas son consecuencia de las metamorfosis coloniales para su dominio y ocupación en el territorio de las naciones autóctonas, entonces, si una nación es ocupada por un Estado exógeno, la nación ocupada tiene que liberarse, constituyéndose en Estado. Como se entiende, la descripción del presente no basta para entender un fenómeno, ya que solo es una parte del todo, la consistencia de algo es verdad solo si es analizado en su totalidad, esto produce resultados como, la contradicción de las proposiciones del katarismo; si anulamos la negación del Otro colonial, a partir de la afirmación entonces esta como consecuencia es para la liberación, pero el katarismo, llega a la misma negación: si NEGACIÓN=INDIO, entonces este conocimiento nos conduce a AFIRMACIÓN=KOLLA entonces no puede ser KOLLA=NEGACIÓN, porque es AFIRMACIÓN o en otro caso, solo se toma la AFIRMACIÓN KOLLA como estrategia política para mantener las relaciones y el Estado colonial. Hay un dato que quizá nos acerque a la verdad, que el katarismo desde sus inicios sea de la línea de Fernando Untoja, Victor Hugo Cardenas, Simon Yampara, llegaron a la misma conclusión que deducimos, que la afirmación es negación, que el kolla es boliviano.

Hemos despejado de manera resumida el caos del indianismo y el katarismo, ahora entendemos que ambas corrientes tienen errores teóricos, pero que a la par poseen elementos comunes que se complementan en la descripción del problema colonial, el punto diferencial que se observa en los colectivos de la nueva generación de aymaras, es hacer hincapié no a las ideas sino en el culto a las personalidades, pues así como el indianismo y el katarismo, como indica Pablo “existe una continuidad e influencias innegables”, el problema es que no se resuelven los enredos teóricos. En un debate íntimo con Carlos Macusaya, analizamos este fenómeno, para él, el katarismo es una consecuencia del indianismo en el sentido hegeliano, un contrario necesario para entender otras cosas, en cambio partí de la resolución de problemas, pues había buscado elementos descriptivos comunes y errores; de ellos es el fenómeno colonial y el ser nacional sin Estado explicado por Reinaga en la historia y Untoja en el presente, pero lo erróneo  es que no salen de las lógicas coloniales. El punto es superar eso: no afirmar la negación ni afirmarse para negarse, mas al contrario, afirmarse para liberarse, esta idea, no es la unificación del indianismo y el katarismo porque ambas descasan y terminan en la negación. Fuera de que el indianismo y el katarismo hayan sido los que provocaron revueltas contra coloniales, ambas estaban condenadas al fracaso por el error de la resolución de aquello que han descrito genialmente, el indianismo por el sustento en el término indio que es negación y el katarismo por negar al kolla, si es así, no es un simiente del nacionalismo aymara como indica Pablo, sino un caos y resoluciones erradas que superar a partir del entendimiento, solo esto nos puede sacar de este estancamiento que ha prolongado la liberación de la nación aymara y su constitución en un Estado. Estoy seguro de algo certero, que a partir de las reflexiones hechas se puede encaminar la ideología de la liberación de los aymaras conscientes de si, en sí y para sí, del aymara libre.




CITAS BIBLIOGRÁFICAS

[1] Cf. OZ Amos, “Contra el fanatismo”, Madrid: Siruela 2002. Título original: “The Tubingen lectures”.
[2] PLATÓN, “Diálogos”, México: PORRUA, 1971, p. 83.
[3] REINAGA Fausto, “La revolución india”, Bolivia: PIB, 6ta. Ed., 2013, pp. 170, 171.
[4] Cf. CARNERO Hoke Guillermo, “El indio y la revolución”, Perú: PRENSA PERUANA, 1979.
[5] Cf. BONFIL Batalla Guillermo, “El concepto de indio en América. Una categoría colonial”, En: “Identidad y pluralismo cultural en América Latina”, Fondo Editorial CEHASS.
[6] REINAGA Fausto, “Tesis india”, Bolivia: PIB, 3ra. Ed. 2006, p. 60. La influencia de K. Marx y  F. Engels, tuvo influencia en la primera etapa de Reinaga, y estaba pensando bajo estos, pues no es casualidad que plantee una unidad de todas las naciones autóctonas como plantearon los comunistas respecto a los obreros, “¡PROLETARIOS  DE TODOS LOS PAISES, UNIOS!”, (MARX K. y ENGELS F., “Manifiesto comunista”, Buenos Aires: CLARIDAD, 1967, p. 64.)
[7] REINAGA Fausto, “Manifiesto del Partido Indio de Bolivia”, Bolivia: PIB, 1970, p. 29.
[8] CAMUS Albert, “El hombre rebelde”, Argentina: Losada, 2007, p. 21.
[9] URIEL García José, “El nuevo indio”, Perú: Universo, 1973, p. 93.
[10] UNTOJA Fernando, “Rebelión de un kolla”, Bolivia: Fondo editorial de los diputados, 1999, p. 105
[11] UNTOJA Fernando, “Katarismo, critica al indianismo e indigenismo”, Bolivia: s/e, 2012, p.50
[12] Ibíd., p. 15.
[13] UNTOJA Fernando, “Rebelión de un kolla”, p. 111.
[14] UNTOJA Fernando, “Katarismo y Poder kolla, propuesta ideológica y política”, 2016, en: grupo-minka.blogspot.com
[15] Ibíd.
[16] UNTOJA Fernando, “Katarismo, critica al indianismo e indigenismo”, p., 39
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