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EL EVISMO EN LA BOLIVIA DE ARCE Y CHOQUEHUANCA

 

La posesión de los nuevos ministros de Arce, ¿da señales de un cambio de timón en la forma de gobierno del MAS? Es posible. Un gabinete ministerial con aparente perfil técnico y rostros “nuevos” fueron presentados el mismo día que Evo Morales regresaba al país. Por un lado, algo nuevo empezaba y, por el otro, regresaban viejos rostros y, junto a ellos, los sentimientos encontrados que producen estos personajes en la población. Una cosa sí es cierta: el MAS recuperó el vigor que había ido perdiendo antes del ascenso de Añez al gobierno y se muestra más fuerte que nunca. Pero, al mismo tiempo, observamos elementos que anuncian que las cosas no volverán a ser como antes.

Nos referimos concretamente al evismo como forma de gobierno. ¿Qué es el evismo? una pregunta para el debate, debate que no profundizaremos aquí, pero que empezaremos a abordar desde la descripción, es decir, como práctica, forma de hacer política y ejercer el poder.  Para ello, nos referiremos a cuatro características del evismo -de las muchas- que son parte de su estructura: 1) el culto a la personalidad del líder; 2) el uso de lo indígena como propaganda; 3) la alineación con el socialismo del siglo XXI; y 4) la conformación de un entorno de poder en función al líder.

Con respecto al culto a la personalidad, es improbable que el nuevo gobierno continúe con esa práctica, ya que invertir en Evo como símbolo del gobierno debilitaría la posición del nuevo presidente y le mostraría débil y subalterno al viejo entorno. Por otra parte, es evidente que no se apostará por la imagen de Arce como símbolo, ya que éste no tiene el atributo central -ser indígena-. ¿Podría Choquehuanca asumir ese papel? Esto último parece improbable, ya que el paulatino crecimiento de su popularidad entre los sectores orgánicos pone nerviosos al sector izquierdista y al mismo Evo. Además, si fuera así, la convivencia de dos gallos indígenas en un mismo gallinero sería conflictiva. 

Al expresidente le han asignado un papel protagónico en las próximas elecciones subnacionales, pero ¿podrá Evo ser un símbolo que fortalezca las candidaturas del MAS fuera de su círculo de seguridad? Y con circulo de seguridad nos referimos al Chapare y sectores rurales, porque es evidente que en las capitales de departamento su imagen ya no es la de hace unos años atrás.

Con respecto a lo indígena como propaganda, también se observan cambios. Choquehuanca demostró durante su intervención en la ceremonia de posesión que tiene un discurso mucho más envolvente que Evo y Álvaro juntos. En momentos en los que algunos intelectuales -especialmente aymaras- presagiaban el fin del indigenismo y el discurso “pachamámico”, retorna este actor político, Choquehuanca, el más convencido y hábil promotor de esta corriente. Y detrás suyo un, cada vez más emergente, sector orgánico indígena-campesino que sin duda fue el gran protagonista durante la resistencia al régimen de Añez. ¿Muestra la discreta posesión ritual en Tiahuanaco un cambio de actitud referente a lo indígena como propaganda? ¿Será éste el inicio de una reconducción del discurso indígena a la cabeza de Choquehuanca o sólo una continuidad?

Sobre el papel de Bolivia dentro del proyecto del socialismo del siglo XXI, es evidente que el ala izquierda del MAS, con Evo a la cabeza, hará de todo por sostenerlo, situación que provoca -sobre Bolivia- la desconfianza internacional. Las múltiples violaciones de Derechos Humanos perpetrados por Maduro y Ortega han desmoronado cualquier imagen democrática en stos regímenes, que son vistos con repulsión por la comunidad internacional. A ello se suma que, sin Trump al frente, la izquierda del siglo XXI pierde su mejor argumento en su retórica antimperialista. El nuevo presidente Biden cuenta con el respaldo de Bernie Sanders, aliado incondicional de Evo. A ello se suma la crisis económica producto de la COVID-19 que requerirá de una política exterior abierta y flexible. ¿Es sostenible continuar mostrándose al lado del régimen de Maduro y su entorno en este nuevo contexto?  Y más importante aún, ¿apoyan las organizaciones del pacto de unidad esta alineación política o es sólo de interés del entorno de Evo?

Por último, nos referimos al “entorno”, un grupo que logró acumular mucho poder e influencia en los 14 años de Evo. Está claro que ese entorno es el más cuestionado por la población (también dentro del MAS), puesto que sobre ellos pesan denuncias de corrupción, autoritarismo, impunidad, violaciones a la Constitución y finalmente -en palabras de sus militantes- por “deslealtad y cobardía ante el golpe de Estado”. No es casual que este entorno haya acompañado a Evo en su retorno y que hoy haga de todo para figurar a su lado. Este grupo y su estructura necesitan de Evo para lograr retomar los espacios de poder e influencia perdidos y de igual manera Evo los necesita para mantenerse vigente.

En la práctica, no parece que este entorno esté fuera en absoluto, ya que algunos ministerios clave del nuevo gabinete de Arce todavía responden a este grupo. A diferencia de los sectores populares y del pacto de unidad, este entorno cuenta con una gran presencia e influencia en los medios, las redes sociales, la academia, colectivos progresistas y están bien conectados con las redes de la izquierda internacional. Claramente, su primer objetivo es consolidar la narrativa del golpe de Estado, tarea para el que ya se pusieron manos a la obra.

Sin embargo, frente a ellos, al interior del MAS, se posiciona una militancia popular cada vez más inconforme y con demandas hacia una reconducción del partido. Su principal cuestionamiento al evismo es el uso instrumental de lo indígena-popular por parte de un entorno que monopoliza la administración estatal, con usos clientelares entorno al caudillo que, en la realidad, reproduce las viejas prácticas coloniales de dominación con un barniz de revolución.

Ante este panorama nos preguntamos, ¿representa el evismo el propio obstáculo del MAS? ¿Prevalecerá a Arce y Choquehuanca? ¿Cómo influirá el evismo en las elecciones subnacionales próximas? La mesa está servida para el debate.

 


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