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  • REFLEXIÓN POLÍTICA Y SOCIAL

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lunes, 23 de octubre de 2017

ACHACACHI VERSUS COMUNIDADES

Por: Yolanda Mamani Mamani

Como originaria de la provincia Omasuyos, me siento convocada a decir lo que pienso sobre el conflicto de su capital, Achacachi. Esta población ya no es la misma desde el 15 de febrero de 2017. Ese día, el alcalde Édgar Ramos convocó a una reunión a los dirigentes de Achacachi para, supuestamente, rendirles las cuentas que exigían. Pero también llamó a los dirigentes de algunas comunidades, a sus aliados, con la consigna de defender la gestión municipal. Y estalló el conflicto.

Ahora, la gente de base, la que no participó del enfrentamiento, está sufriendo las consecuencias de las acciones del alcalde Édgar Ramos. Las wawas de Achacachi lloran al escuchar petardos o cualquier otro ruido fuerte, y les temen a las y los comunarios. Éstos, que llevan sus productos agrícolas a las ferias, son acusados de saqueadores, de ladrones, de salvajes. Mientras que los habitantes de las comunidades piensan que afloró nomás todo el racismo que hay en Achacachi.

En las comunidades como Santa María Grande y Chico, Kapara, Yacachi, Frasquia, no hay obra alguna de la municipalidad. Hace más de cuatro años, el Gobierno central entregó a las comunidades algunas ovejas caranegra con recursos del Fondo Indígena. En mi comunidad, mi mamá dice que al recibir esas ovejas parece que hubieran vendido el alma al Gobierno, porque cuando los dirigentes del MAS los convocan a defender su proceso de cambio o al Alcalde corrupto tienen que estar sí o sí o pagar una multa de Bs 50.

En las comunidades casi no lo conocían al Alcalde, pero ahora, sí. Mientras las y los achacacheños bloqueaban la carretera, Édgar Ramos hizo un recorrido para ofrecerles obras, como la construcción de un puente entre Kapara, Santa María Grande y Chico. Pero también aprovechó para acusar a los y las achacacheñas de estar financiados por Estados Unidos.
Hoy, gracias a Édgar Ramos, en Achacachi reinan el resentimiento y la susceptibilidad. Los y las agricultoras van poco a la feria de Achacachi y lo hacen caminando, porque los dirigentes de los Ponchos Rojos prohibieron la entrada del transporte a esa localidad y montaron una feria en Warisata. Así pretenden sabotear económicamente al pueblo de Achacachi, pero al mismo tiempo perjudican a las y los comunarios.

Mi mamá, como muchas agricultoras, tiene sus caseras en Achacachi para venderles sus productos agrícolas; por lo tanto, se ve obligada a ir y volver a la feria a pie. Ahí siente el mal ambiente que se vive en Achacachi, no solo de tristeza por sus detenidos, sino la desconfianza que percibe hacia ella, por eso ya no vende como antes y eso afecta sus ingresos.

El Gobierno central divide a las organizaciones sociales en las ciudades y crea organizaciones “paralelas” para luego decir que es un problema interno. Ahora divide también a las poblaciones rurales e incentiva actitudes racistas y discriminadoras. Parece que no le importa generar odio y peleas. 


Como omasuyeña pregunto, ¿cómo hará el Gobierno para conciliar a estas poblaciones? ¿Cuánto tiempo tendrá que pasar para que la población vuelva a interactuar en la feria y se vean las caras otra vez sin resentimiento? ¿O, definitivamente, al Gobierno central no le importa la relación entre la gente del pueblo y de las comunidades?

martes, 19 de septiembre de 2017

NACE UNA NUEVA AGENDA DESDE ACHACACHI

CABILDO: "ACHACACHI SOMOS TODOS"

En la ciudad de La Paz, en fecha  15 de septiembre de 2017 se llevó adelante el cabildo denominado ACHACACHI SOMOS TODOS, el mismo que contó con la participación de los pobladores de Achacachi, sus líderes y residentes, quienes luego de muchas semanas exigiendo  justicia deciden organizar un cabildo que refleje sus demandas ante la ciudadanía y la opinión publica del País.

En el mismo se estableció un voto resolutivo que plantea los siguientes puntos:

·         -  Exigimos una respuesta inmediata del gobierno para solucionar el conflicto,  para el cual planteamos  una  apertura al dialogo, en base a mediadores  que cuenten con la legitimidad e imparcialidad, tales como la  Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) Universidad Pública de El Alto (UPEA) y la Asamblea Permanente de Derechos Humanos (DD.HH.)
  
·           -  Exigimos la inmediata liberación de los tres dirigentes detenidos.

·     - Solicitamos la renuncia del Alcalde Edgar Ramos y una investigación imparcial  a su gestión.

·     - En vista de la ilegitimidad e incapacidad del Defensor del Pueblo para solucionar el conflicto, solicitamos su renuncia  y o destitución, siendo que no es un interlocutor válido para este y otros casos de vulneración de derechos desde el Estado.

·          -´ Exigimos la no persecución a los líderes  y dirigentes de Achacachi y las garantías para el libre derecho a la crítica y la denuncia.

·      - Rechazamos el acoso político y la práctica del “linchamiento mediático” de los cuales fueron victima nuestros líderes, especialmente  nuestro hermano Felipe Quispe Huanca, cuyo actuar consecuente es un símbolo de la lucha política de nuestra provincia y el pueblo Aymara.

·        - Cuestionamos la violencia con las que fueron tratados las mujeres de Achacachi en el ejercicio de su derecho a la protesta y el constante acoso y estigmatización por parte del estado y su prensa.

·          - Se decide por unanimidad  producto de este magno cabildo, el establecimiento de una Agenda que sale del pueblo Aymara de Achacachi  a todo el país, el mismo que identifica problemáticas nacionales, los cuales establecerán un horizonte, para que ninguna región del país sufra lo acontecido en nuestra población. Esta agenda  inicialmente establece 6 puntos fundamentales, los cuales son:

1.    Lucha contra la corrupción, se exige el tratamiento de esta problemática como una prioridad del país, tanto a nivel de Estado como en la sociedad.

2.    Lucha contra el manejo político de la justicia, se plantea la búsqueda de caminos que busquen una justicia independiente y alejada de los intereses políticos.

3.    Se establece el derecho a la crítica como un valor constitucional, rechazando la persecución y represión política, estableciendo como un derecho la disidencia y critica.

4.    Respeto a los derechos individuales y colectivos en diferentes niveles desde el Estado.

5.    Se establece la necesidad de debatir críticamente las visiones de desarrollo en la gestión pública, tomando en cuenta las lógicas y demandas locales, especialmente en cuanto a temas como el TIPNIS, la minería, la energía nuclear y la práctica estractivista que tanto daño provocan en nuestro medio ambiente tanto en nuestras provincias como en las ciudades.
6.    Rechazo a la práctica instrumental de los pueblos indígenas, los cuales son instrumentalizados para maquillar proyectos políticos convencionales. Se plantea la necesidad de nuevos horizontes políticos desde los pueblos indígenas, tanto urbanos como rurales, que plantean su propio camino en la lucha contra el estado neocolonial.


La Paz 15 de septiembre de 2017


viernes, 15 de septiembre de 2017

LA FUERZA DE LA INTERPELACIÓN SOCIAL. Un eco de la Convocatoria al Cabildo ¡Achacachi somos todos!

Boceto de la imagen oficial de: ACHACACHI SOMOS TODOS
Por: Raul Prada Alcoreza
Ante la inercia del poder, que puede corresponder al vacío político, donde acumula ilusión, simulación y ceremonialidades, el movimiento social se contrapone con la actividad y diligencia de la interpelación. El poder para resguardarse, para preservar el equilibrio inestable, pero equilibrio al fin, de sus alianzas provisionales, de sus pactos pragmáticos, sobre todo, de sus componendas, redes clientelares, presiona desde dentro del ojo del ciclón político a las paredes del ciclón, paredes de la turbulencia y del movimiento social; presiona con la amenaza, con la represión, con las múltiples violencias al alcance. Sin embargo, sabemos que el poder existe por la potencia social; el poder es captura de parte de las fuerzas sociales, a las que las separa de lo que pueden, de su potencia, usándolas para reproducir el poder. En el caso de la metáfora del ciclón, que comenzamos a usar desde el anterior ensayo[1], el ojo del ciclón político, donde aparece el vacío político o el equilibrio inestable, la aparente calma, depende paradójicamente de la fuerza desencadenada de su turbulento entorno. No se alimenta exactamente de la turbulencia del entorno, sino que existe porque se ocasiona como un centro vacío, precisamente por el bucle turbulento del ciclón político y social.

La fuerza social en actividad genera, en su movimiento envolvente, este ojo del ciclón político. Cuando las actividades sociales se convierten en acciones de demanda, de reivindicaciones y de interpelación, este centro del ciclón social y político se defiende psicológicamente como si no pasara nada. Pretende corroborar con la impresión que dejan los ambientes condescendientes del ojo de la tormenta política, el equilibrio inestable, la calma en medio de la tormenta. No vamos a tocar aquí otras formas de presión del ojo del ciclón político sobre las paredes de la turbulencia que lo entornan, como las acusaciones de “conspiración”, la muletilla de la conspiración; estos temas ya los tocamos en otros escritos[2]. Lo que interesa, ahora, en estos recientes ensayos, es darle forma, perfil y hasta estructura de diseño a la perspectiva del ángulo que nos da la mirada desde la metáfora del ciclón. Claro está, que desde la perspectiva de la complejidad, se trata de conjugar, combinar y articular todos los ángulos que se puedan, en una mirada móvil.

Entonces, desde el ángulo de la mirada desde la metáfora del ciclón político, que supone la paradoja del ojo y del torbellino, que se complementan en la paradoja, que también puede ser denominada paradoja de la calma y la tormenta, buscando diseñar el perfil y la estructura de la paradoja, vemos que las actividades sociales, en mayor intensidad, las acciones sociales, en mucho mayor intensidad, el torbellino social, conforman el centro vulnerable, de equilibrio inestable, de vacío político, del ojo del ciclón político. Habíamos dicho, en el anterior ensayo, que el ojo dura lo que dura el ciclón; cuando acaba el ciclón también desaparece el ojo de la tormenta. Todo esto siguiendo con las connotaciones de la metáfora meteorológica usada. Sin embargo, si bien la metáfora, como también anotamos en los ensayos sobre poesía, ayuda a configurar y ayuda a pensar, además de que la metaforización es como el sustrato del mismo lenguaje[3], no se puede confundir las metáforas con los referentes de la metaforización. Es indispensable, en el caso del análisis, develar, más allá de las analogías, las diferencias.

En lo que respecta a los límites de la metáfora usada, para comprender el juego paradójico entre centro de poder, por así decirlo, y los entornos turbulentos, lo importante es señalar el comportamiento político contrastante entre la aparente calma del poder, de la centralidad del poder, y sus entornos turbulentos. Como dijimos, hasta ahí la utilidad de la metáfora. En los referentes de la política efectiva, se observa, situaciones, no generalizables, ni universalizables, más bien, en comparación, escazas, cuando lo que llamamos torbellino termina engullendo, por así decirlo, a lo que metafóricamente es el ojo del ciclón político. En estos casos, la metáfora meteorología no sirve para ayudar a comprender el fenómeno político y social de las llamadas revoluciones. Aun cuando, en apoyo de la metáfora meteorológica, se pueda acudir a la hipótesis interpretativa del circulo vicioso del poder. Donde anotamos que, incluso las revoluciones, pueden terminar absorbidas en la reproducción del poder, en escalas mayores, repitiendo la condena fatal del círculo vicioso del poder[4]. En todo caso, sin embargo, la metáfora del ciclón político, inclusive en este caso, no es del todo apropiada. Ocurre, mas bien, como si pasáramos, teóricamente, de un ciclón político menor a un ciclón político mayor, que lo contiene. Tendríamos que suponer que los ciclones políticos, de los que hablamos, a partir de la metáfora meteorológica, formaran parte de un pluri-bucle mayor, un pluri-bucle del poder, históricamente mutante.

Lo que nos importa en este ensayo, como dijimos, es el papel y la función de la interpelación social. Así como el poder muta, las formas de poder se metamorfosean, no solamente como extensión y perfil, incluso como estructura, sino también en intensidad; lo mismo ocurre con la fuerza social. La fuerza social se transforma, desde sus formas de actividades, si se quiere cotidianas, hasta las formas de movilización social anti-sistémicas, pasando por las formas de la acción social demandante, reivindicativa y de interpelación. Parte de las fuerzas sociales en actividad, capturadas, permiten la reproducción del poder; conformando, además, en estos trajines, lo que denominamos la sociedad institucionalizada. Otra parte de las fuerzas sociales en actividad, generan como flujos de fuga, que escapan a las capturas de las mallas institucionales del poder; conformando, en estas fugas, lo que denominamos la sociedad alterativa[5]. En consecuencia, las fuerzas sociales son lo que dan lugar tanto al poder como al contra-poder. Es como la energía social que mueve y dinamiza la complejidad social, que genera la complejidad del poder y el contra-poder. La paradoja del poder, entonces, se encuentra en la paradójica condición de las fuerzas sociales.

Las fuerzas sociales en tanto no están separadas de lo que pueden, dicho de otro modo, no están capturadas, en la medida que las fuerzas sociales no están separadas de su potencia, son energía social creativa; son el substrato magmático de las formaciones sociales. Sin embargo, como también anotamos en otros escritos, que a partir de momentos diferidos o nacimientos genealógicos institucionales, las fuerzas sociales se aplican a sí mismas como en bucles auto-generativos recurrentes, ocasionando la separación de las fuerzas de su potencia; por la captura y la apropiación de las fuerzas sociales por mallas institucionales, que se conforman[6]. La condición paradójica es que las fuerzas sociales aparecen tanto como voluntad de potencia, así como voluntad de nada. En el primer caso, generan y crean formas de vida proliferantes, inventando; en el segundo caso, dejan de inventar y crear, para, mas bien, reproducir lo mismo; en este caso, el poder.

No hemos podido resolver, teórica e hipotéticamente, el por qué se dan estos momentos de bifurcación paradójica de las fuerzas sociales, a pesar de las sugerente hipótesis interpretativas y prospectivas sugeridas; no nos detendremos en esto, sugiriendo nuevas hipótesis. Solo apuntaremos esta condición paradójica de las fuerzas sociales. Lo que interesa apuntar y hacer hincapié es señalar que la generación de la alteridad y la repetición de lo mismo, la generación del contra-poder y del poder, se encuentra en las dinámicas complejas de las fuerzas sociales.

Ahora bien, cuando las fuerzas sociales, no solo las que se encuentran en condición alterativa, sino incluso parte de las fuerzas capturadas, interpelan a las formas y estructuras de poder, retoman la potencia social, retoman su capacidad creativa. La interpelación social no es todavía lo que se viene en llamar revolución, la trasformación estructural e institucional de la sociedad, sin embargo, ya deslegitima la existencia y la presencia del poder mismo. Lo cuestiona. Este no solamente es un acto contra-hegemónico, incluso de incipiente figura de contra-poder, sino es una actitud ética política y ética social, que valoriza la vida social, en contraposición de la representación institucional.

El ethos supone el substrato afectivo, la valoración afectiva de la vida; que puede también convertirse en valorización conceptual, a través de las formas discursivas y enunciativas[7]. Es como las sensaciones, percepciones, sentidos compartidos colectivamente por los movilizados en la interpelación. Recientemente, se ha venido usando una figura elocuente para designar a los movimientos sociales anti-sistémicos en la historia reciente; este término es el de indignación. Se define la indignación como sentimiento de intenso enfado, que provoca un acto que se considera injusto, ofensivo o perjudicial. También se puede decir que se trata de la reacción contra lo que se considera atentado a la dignidad humana

La movilización de Achacachi contra la Alcaldía del municipio de Omasuyus, primero; después, contra el gobierno central, en la medida que éste ha amparado y encubierto al Alcalde denunciado por corrupción, es una movilización social que interpela al poder; en su forma local y en su forma nacional, desde la indignación social del Pueblo de Achacachi. La interpelación es un cuestionamiento al poder, a los actos del poder, a las instituciones que encubren la corrupción, tanto local como nacional. Es un cuestionamiento colectivo y activo a la supuesta legitimidad del poder. La fuerza de la interpelación es ética y política, ética y social.

La interpelación cuestiona los argumentos del poder, el discurso de las dominaciones, la ideología oficial, desde los valores subyacentes, que hacen a la cohesión social. Defienden la cohesión social en contra de la amenaza de descohesión de la corrosión institucional y de las prácticas clientelares, prebéndelas y corruptas, que han sustituido a la política, en el sentido de cuidado de la comunidad, del pueblo, de la ciudad y de la sociedad.

La movilización en defensa del TIPNIS y de la vida también interpela al poder, al discurso del poder, que justifica la construcción de una carretera extractivista, que arrasaría con el bosque del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure. Lo hace desde los valores subyacentes en las comunidades indígenas de la Amazonia, así como de las comunidades indígenas de los Andes. Lo hace desde los valores expresados en la Constitución, así como de los valores subyacentes en los topos y u-topos de la humanidad, como renacimiento y responsabilidad primordial. La indignación también es generadora de la interpelación al poder, a sus actos, acciones y políticas.

La fuerza de la interpelación es convocante. Convoca al pueblo, a las ciudadanas y los ciudadanos, a la sociedad en su conjunto, a reaccionar contra los atentados a la dignidad humana. En este sentido, no solo interpela al poder, sino también al pueblo que no se moviliza, que no reacciona; interpela su actitud conformista o indiferente, que no deja de ser cómplice. No se puede tapar los oídos y la vista ante esta interpelación movilizada. Aunque no se diga nada, aunque se calle, aunque se aparente indiferencia, no se puede esconder el malestar social. La interpelación conmueve, aunque solo, incluso, se quede registrada, se la guarde interiormente. Aunque la indiferencia perdure y el conformismo se agazape, de todas maneras, la interpelación está dada, está registrada en la memoria del cuerpo. Es el malestar que cuestiona el conformismo, la quietud, la inmovilidad ante la convocatoria de las y los movilizados.

En lo que respecta al gobierno y a los aparatos de Estado, aunque pongan máscaras de asombro, incluso manifiesten enfado y molestia, la interpelación atraviesa sus escudos y queda también registrada en la coraza institucional y en algún lugar recóndito de las estructuras subjetivas de la egología gobernante. La interpelación se clava, se inscribe, se registra, se siembra como desaprobación social. No se puede esconderla, menos con la estridente bulla de la propaganda oficial y publicidad puestas en escena. Los medios de comunicación no pueden silenciarla, incluso disminuirla como noticia; pues la interpelación es ética, no mediática.

El viernes 15 de septiembre, está convocado el pueblo paceño y alteño, el pueblo boliviano, las organizaciones sociales, los ciudadanos y ciudadanas, a la concentración del Cabildo ¡Achacachi somos todos! La densidad de los y las que acudan será como una ponderación de la responsabilidad asumida por el pueblo. Pase lo que pase, haya una gran o no concentración, de todas maneras, la interpelación y la convocatoria están dadas; forman parte de las interrelaciones sociales y de la comunicación social. Lo que importa es que se abren espacio-tiempos para la diferencia, dejando la indiferencia, para la acción ética-social-política, dejando el conformismo. Se abren senderos a mundos alternativos posibles.




jueves, 14 de septiembre de 2017

CRÍTICA DEL CONFORMISMO. Un eco de la convocatoria de Achacachi y el TIPNIS.

Por: Raul Prada Alcoreza

Achacachi ha llegado a la ciudad de La Paz, sede de gobierno, pasando por la ciudad de El Alto, ciudad heroica, que se levantó contra el gobierno neoliberal de Gonzalo Sánchez de Lozada, gobierno que perpetró la masacre conocida como “Octubre negro”. Viene desde el legendario pueblo, conocido por su coraje y bravura, en lucha abierta y sostenida contra el diagrama de poder de la corrupción, diagrama desplegado por la forma de gubernamentalidad clientelar, prebendal y corrupta del “gobierno progresista”. Viene en defensa de la democracia, que en los códigos constitucionales, implica el sistema de gobierno de la democracia participativa, pluralista, directa, comunitaria y representativa. Convocó a los pueblos de la ciudad de El Alto y de la Ciudad de La Paz, al pueblo boliviano, a apoyar esta lucha, que ya cuenta con la Declaración Achacachi-TIPNIS, en defensa de la vida y la democracia; pacto al que se han sumado otras organizaciones sociales y departamentales, entre ellas la Central Obrera Boliviana (COB)[1]. Sin embargo, hasta ahora, el pueblo boliviano, el pueblo de La Paz y el pueblo de El Alto no han acudido masivamente, como corresponde, a esta convocatoria crucial. ¿Por qué?

El gobierno espera desgastar al movimiento; primero intentó descalificarlo, incluso atribuyéndole vinculaciones con la Embajada Norteamericana; muletilla de la conspiración, desgastada, por no solo repetida sino también por simplona y elemental. Después, intenta disminuir el conflicto a un mero tema de competencia municipal, no del gobierno central. Como tercer recurso, opta por ganar a la movilización anti-sistémica de Achacachi por desgaste. Hasta ahora, ninguno de estos procedimientos le ha sido útil al gobierno, que aislado, refugiado como fortaleza, recurriendo a sus dispositivos de emergencia, la policía y el ejército, para protegerse, y a los aparatados de Estado, tomados por el partido oficialista, además de la masa elocuente de llunk’us, se precipita al abismo[2].

El tema en cuestión es: ¿Por qué el pueblo no acude a la convocatoria y se suma activamente a la Declaración de Achacachi-TIPNIS? ¿Incomunicación social? ¿Hábitos de conformismo?  ¿Habitus de sumisión? ¿Por qué no ve el grueso del pueblo que tiene la responsabilidad ineludible ante la vida y ante la democracia participativa, establecida en la Constitución? ¿Por qué no ve que está ante una convocatoria de emergencia, pues la decadencia política ha tocado fondo? Vamos a sugerir una primera hipótesis de interpretación: la diversidad multitudinaria del pueblo, la heterogeneidad constitutiva de las multitudes del pueblo, no está comunicada, en pleno sentido de la palabra. No participa de la construcción del sentido común, sino que está atiborrada de los sinsentidos mediáticos y de la ideología del poder, tanto de “izquierda” como de “derecha”. No es el actor multitudinario, colectivo y social de la construcción de sentidos de mundo, a partir de la experiencia y la memoria social.

Esta falencia es uno de los obstáculos para la construcción colectiva de la comprensión del acontecimiento, en sus formas singulares como aparecen en los espesores del presente[3]. El pueblo, plural, múltiple, diverso y abigarrado, sin embargo, pueblo como posibilidad de integración de las múltiples voluntades singulares, no aprende, mediante la pedagogía política, pedagogía de la interlocución de la puesta en mesa de las interpretaciones de la experiencia social y de la memoria social.

Los momentos de disponibilidad de fuerzas, como decía René Zavaleta Mercado, son momentos de oportunidad para la acción, para el gesto y la palabra creativa, interpelativa y convocante. No aprovechar estos momentos, para volcarse con todo para incidir en los decursos del acontecimiento, es como renunciar a ser. Es entregarse de lleno a la fatalidad inventada por el poder, el círculo vicioso del poder.

El círculo vicioso de poder lo reproducen los enemigos, los que dicen enfrentarse a muerte, sin embargo, en el fondo, son cómplices de la reproducción de las dominaciones; ya se den en las versiones narrativas de la “izquierda” o en las versiones narrativas de “derecha”[4]. Hoy circula una “agenda” democrática, que dice defender la institucionalidad, además de proponerse quizás formar un frente electoral contra el “oficialismo”. La concepción de democracia de esta “agenda” es el de la democracia formal, restringida a la delegación y representación; un retroceso respecto a lo que establece la Constitución. Esta “agenda” quiere recuperar la institucionalidad, la democracia formal, restringida y circunscrita a los prejuicios jurídico-políticos. Es más de lo mismo, en el debate estéril entre “oficialismo” y “oposición”. Esta “agenda” está al margen de la movilización prolongada (2000-2005), que abrió los decursos del proceso de cambio; tampoco entiende la crisis estructural del Estado-nación, del que forma parte la crisis de la forma de gubernamentalidad clientelar del “gobierno progresista”; crisis estructural de la que forman parte las formas de gubernamentalidad neoliberal, liberal y conservadora, anteriores. Se trata de una “agenda” que interpreta la crisis estructural del Estado-nación como si solo se tratara de la crisis del gobierno populista, embargado en la “corrupción”, en la “manipulación” y en el “autoritarismo”. No ve que estos atributos han sido compartidos por formas de gobiernos anteriores, correspondientes a las otras formas de gubernamentalidad de la clase política.

La crisis múltiple estructural del Estado-nación nace con el mismo Estado-nación, en su condición jurídico-política, sin sustento institucional; la república como ficción jurídico-política[5]. La crisis múltiple del Estado-nación perdura incluso cuando se constituye el Estado-nación institucionalmente, materialmente, sobre la base soberana de las nacionalizaciones, con la revolución de 1952; cuando se encarna en la malla institucional y en las mismas instituciones sociales; incluso en los imaginarios colectivos. Pues, la crisis corresponde a la heredad colonial del Estado-nación, emergido de la administración colonial virreinal y de la Audiencia de Charcas. Como parte de la geopolítica del sistema-mundo capitalista, como parte del sistema-mundo cultural de la banalidad, como parte de la civilización moderna, la crisis múltiple del Estado moderno emerge de la misma conformación del sistema-mundo capitalista, cuyo substrato es colonial. Esta crisis no se resuelve retornando a los causes anteriores a la movilización prolongada, anteriores al proceso constituyente, anteriores al proceso de cambio; no solo porque son anteriores y, en este sentido, se los puede considerar situaciones regresivas; sino porque las causas, por así decirlo, empleando esta figura metafóricamente, no se resuelven con procedimientos de regulación institucional, el llamado Estado de derecho, que es otra ilusión, esta vez, liberal. La crisis múltiple del Estado moderno solo puede ser resuelta solucionando los problemas congénitos a la modernidad, al sistema-mundo capitalista, al sistema-mundo político, al orden mundial. Y solo puede ser resuelto por el pueblo en acción, movilizado, auto-reflexivo, autoconvocado, que asume la responsabilidad de ejercer la democracia, en pleno sentido de la palabra, como autogobierno del pueblo[6].

La convocatoria de Achacachi y la convocatoria del TIPNIS son convocatorias cruciales; ante la decadencia de la civilización moderna, del sistema-mundo político, del sistema-mundo capitalista, del imperio, del orden mundial, del que forman parte los Estado-nación, se requiere de respuestas vitales de los pueblos, de la liberación de la potencia social. Ante la crisis ecológica que amenaza a la sobrevivencia humana, se requiere de la recuperación de las percepciones corporales y de la reinserción de las sociedades humanas a los ciclos vitales. Ante estas amenazas y estos síntomas de la crisis múltiple de la dominación mundial, regional y nacional, se requiere del acto heroico de los pueblos, el excedente volitivo y energético social, que es el que transforma el mundo.

La pregunta, ante la falencia de comunicación identificada, es: ¿Cómo hacer para lograr construir una comunicación integral entre la diversidad y heterogeneidad del pueblo? Parece que es indispensable, primero, comenzar a comunicarse, a desplegar formas de comunicación, sobre todo, para conocerse y auto-conocerse, a través del aprendizaje colectivo de reconocimientos. No mediante representantes y delegados, como acostumbra la democracia formalizada e institucionalizada, por lo tanto, restringida; sino a través de experiencias directas de comunicación. En las tradiciones de lucha de los pueblos, las asambleas fueron espacios y escenarios adecuados para que esto ocurra. ¿Hay otras formas? ¿Puede haber otras formas?

Una segunda cuestión es que, en la democracia directa, participativa y comunitaria, en el ejercicio pleno de la democracia, la conformación de consensos es el procedimiento adecuado para salir del círculo vicioso del poder; avanzar por consensos, en transiciones creativas. No imponer, no recurrir al poder, ni a la violencia, se llame o no “mayoría”, para imponer a otra parte que se llame o no “minoría”. El usar los métodos de los amos, de los patrones, de los propietarios, de la clase política, es comenzar a parecerse a ellos; entonces, repetir el círculo vicioso del poder.

El lograr comprensiones sociales y colectivas del acontecimiento político, económico, social y cultural del sistema-mundo moderno, son logros del aprendizaje social, a través de las pedagogías políticas y culturales, basadas en la experiencia y en la memoria social. Es participar en el conocimiento crítico de la realidad efectiva, conocimiento colectivo del devenir del mundo efectivo. Es dar pasos fundamentales para la democratización de los conocimientos y de las tecnologías, sobre todo, las de punta, las que empiezan a conformar condiciones de posibilidad científicas y técnicas para otros mundos posibles.

La coyuntura presente es álgida y convocante. Vivir plenamente la coyuntura, sus espesores, es asumirla en su integralidad, en sus dinámicas integradas, en la simultaneidad dinámica del acontecimiento. Si esta coyuntura no se la vive a plenitud, entonces, se pierde el tiempo, se pierde el tiempo de la oportunidad. Se deja que las cosas sigan como siguen, que se repita otra vez la fatalidad condenatoria del círculo vicioso del poder. Este conformismo es la muestra patética de que no se ha asumido la responsabilidad ante la vida; que se deja pasar la vida como si no valiera nada. Este nihilismo social es el substrato de las dominaciones, del poder, del impulso nihilista del círculo vicioso del poder.







miércoles, 6 de septiembre de 2017

COMO EL MALLKU EN EL CIELO

Por: Ivan Apaza-Calle

Le habían dado por muerto político; otros queriendo sobreponerse le acusaron de fracasado, y fue soportando varias calumnias de los descendientes de Pizarro y Almagro; hasta ahí todo parecía venirse contra el Mallku que daba vuelos majestuosos en el escenario político el 2000-2003.

En aquellos años,  el mundo del espectáculo político, “orangutanes” mostrando malabares al estilo de otros extra continentales, hacían de políticos. Los espectadores de la pantalla chica, observaban absortos los malabarismos de éstos, a veces entretenidos, pero no se daban cuenta, que a su alrededor  hermanos y parientes suyos se encontraban, aquí y allá enfrentados los unos frente a los otros. Los diarios cada mañana estrenaban sus titulares a nuevos baleados y ensangrentados; charcos de sangre llegaban a los ríos, pues, así como en 1781, aymaras  y qhiswas habían decidido “morir matando”. Era el horror del siglo.

De esto se sabía por demás. La generación de esas épocas se despedían, narrando cuantas veces a la nueva generación en los almuerzos, en el trabajo o cuando  los recuerdos dictaban a la lengua: la condición por la que habían sido masacrados. Pero nadie se atrevía alzar la voz para causar rebeliones ni encausar la rebelión contra el amo de los siglos. El miedo rondaba por la piel de gallina, sus cuerpos se estremecían  por las imaginaciones. Habían perdido antes de batallar.

Pero, ese cóndor que tenía todas las de ser olvidado, resurgía, y a pesar de recibir amenazas de muerte, de soportar palabras duras de los maniatados, es uno de los valientes que tiene la verdad para romper ese enmudecimiento político; no es que sea un  simple atrevido que encara al rostro déspota, conoce muy bien a los caudillos letrados y al caudillo mandón, sabe quiénes son sus enemigos, conoce su terreno,  cuando guerrea se siente como el cóndor en el cielo andino.

Todos mascullaban que jamás regresaría ni se les pasaba por la mente que volverían a ver los vuelos majestuosos en el escenario político, aun, después de tantas mentiras que fueron tomadas como verdades. Muchos pensaban, por los años de vida que llevaba, además por el hijo escribidor que fue asesinado por escribir contra el mandarín y  una compañera de vida, que ya no existía en el terreno físico. Aparentemente no había las esperanzas para que vuelva. Pero NO. Se han equivocado. Él estaba vivo y podía volver cualquier momento, así como hoy dirigiendo un bloqueo digno de los aymaras.

El corajudo odiado por los q’aras, hacia brotar de su boca palabras e ideas de fuego, que incendiaba las mentiras pronunciadas por el rostro caucásico provocando ensoñaciones en la indiada. Algunos mandarines pretendían apagar el incendio dando emboscadas discursivas, queriendo pasarse de listos, salieron derrotados, ya que, éste era maestro de esas artes.

La bronca crecía y crecía contra el Mallku,  ayer fue por los pelados de la historia,  por esos falsos chauvinistas de una patria que no existe y hoy se repite ese odio acérrimo contra el cobrizo. ¿Y qué esperábamos? , ¿Qué sea elogiado?, no, no, mil veces no; no se puede esperar eso ni en los sueños. Pero ¡esperen!, no concluyamos, están pensando sepultarlo, son los sepultureros del rebelde, seguro inventarán algo: una calumnia, no tienen otra salida, ya lo hicieron sus pares, es de esperarse.  No quieren pasar el temor y temblor que les provoca al recibir las palabras que quitan el ropaje con el que se encubren, va contra sus intereses, así planean susurrando, solo les ocurre repetir lo que sus amos le dictan, era obvio, son maniquíes que se exhiben, están como floreros y como tales solo son engranajes de esa máquina que llaman Estado.
FELIPE QUISPE, EL MALLKU


A ustedes que no son los floreros, les pasa otra cosa, experimentan frialdad al escuchar la voz libertaria. Y es verdad,  que las verdades que nos echa en el rostro  son como el agua fría, que no queremos sentir estando dormitados. Es la costumbre de la que no queremos liberarnos. No queremos saber la terrible verdad. Entonces no es él el problema, sino nosotros que tenemos esa voluntad servil de seguir como estamos: indios.

lunes, 4 de septiembre de 2017

SE INICIA DESDE EL ALTO, LA CAMPAÑA: “ACHACACHI SOMOS TODOS”

El sábado 2 de septiembre en inmediaciones de la Radio San Gabriel de la ciudad de El Alto, se llevó adelante una reunión de parte de los residentes de Achacachi - Omasuyos y las 20 provincias, los cuales se habían auto convocado mediante diferentes medios de comunicación. En esta reunión luego de un análisis de la situación dramática en la que se encuentran los hermanos y hermanas movilizados de Achacachi se decidió la conformación de una “Comisión de Apoyo a la movilización de Achacachi”, así también se definió el inicio de una campaña de movilización para apoyar sus demandas, mismo que lleva el nombre “ACHACACHI SOMOS TODOS”.

En esta reunión se establecieron diferentes comisiones de apoyo y se conformó un directorio para una mejor coordinación. A parte de los residentes de Achacachi y la provincia Omasuyos también estuvieron presentes representantes residentes de las provincias como ser; Manco Capac, Ingavi, Larecaja, Aroma, Inquisivi y Pacajes, de igual manera hasta el momento se sumaron a esta campaña estudiantes de la carrera de sociología – UPEA y diferentes colectivos alteños, tales como; Colectivo Curva, Movimiento Minka, Laboratorio de Pensamiento Indianista – Katarista, Universidad del Tahuantinsuyu (UTA) y Movimiento Santos Marka Tola, de la misma manera algunos Distritos de FEJUVE de El Alto.

Entre las decisiones asumidas se establecieron los siguientes puntos:
Apoyo moral y material a los movilizados, exigiendo una inmediata solución a las demandas del pueblo de Achacachi.

Se exige la renuncia inmediata del alcalde Edgar Ramos (MAS) por los actos de corrupción, y se exige la inmediata liberación de los tres hermanos detenidos.

Se exige una justicia imparcial, y se denuncia el uso abusivo de parte de la justicia por parte del poder político y la evidente parcialización de jueces y fiscales con el alcalde corrupto.

Se exige una investigación al papel vergonzoso del Defensor del Pueblo, su renuncia, por su pésima y cuestionable participación en contra de un pueblo y sus habitantes.

Se exige una retractación a los diferentes Ministros de Estado que descalificaron a nuestros líderes y exigimos “pruebas” objetivas a sus declaraciones de que el movimiento del pueblo Aymara de Achacachi sea financiado por el Imperio y la derecha.

De igual manera se planteó una invitación abierta a los diferentes sectores de la ciudad de El Alto y la Paz, a sumarse y apoyar a esta movilización, puesto que las demandas de Achacachi no son en lo mínimo un problema local, ya que las demandas son una realidad y problemática existente en la mayoría de los gobiernos municipales del país. Por tanto, esta lucha recoge la indignación y la demanda de todo el pueblo boliviano.

De hoy en adelante se iniciarán actividades de coordinación con otros sectores para que la ciudad de El Alto nuevamente asuma su papel de hijo de las provincias y defensor de los derechos de nuestros lugares de origen.

POR UNA JUSTICIA LIBRE DEL PODER POLITICO Y CONTRA LA CORRUPCION

 #AchacachiSomosTodos
                                                               
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