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  • REFLEXIÓN POLÍTICA Y SOCIAL

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domingo, 17 de mayo de 2020

SEAMOS JULA JULA

Por Sergio Nina  / Ayllu chullpa – Norte de Potosí 

A lo lejos, escuchamos un silbido. No, no son las sirenas de la policía, no es la bala asesina, es el Jula Jula[1] que con fuerza y energía nos llama al encuentro.  

Hermana, abre tu ventana y deja que este ritmo llegue a todos los rincones de tu casa, viene desde las cumbres, cerca de las estrellas, cerca de nuestra chakana, viene con ritmo vigoroso que nos llenará de voluntad, de fe y de dignidad, ya conocemos los caminos angostos empinados y rocosos,  sabemos andar en zigzag haciendo más fácil la llegada.

Los pueblos supieron caminar con un modelo de vida, en sociedades de exterminio, con modelos de hambre y de muerte.

Nuestros pueblos ya conocen el camino, el sufrimiento, dolor,  el hambre, la sed, el ardor del látigo opresor.

El Ju Ja Ju, nos llaman a encontrarnos en el  T’inku, en el círculo donde  todos somos pares, donde todos rotamos.

Las banderas blancas, las Janq’u Whipalas nos indican que ya se acerca el tiempo helado  y frio (JUYPHI PACHA), donde nuestra fuerza y valor nos ayudará a vencer y a sobrellevar esta cruda crisis, esta dura realidad.

El desafío será duro, sobrevivir será el legado de nuestra resistencia, de nuestro coraje, como el chuño o el kh´awi, aunque nos hayan pisoteado y deshidratado, prevaleceremos en el tiempo para las futuras generaciones.

Sin embargo nuestra victoria no se alimenta del odio, se alimenta del amor a la vida. Se alimenta de la búsqueda de la armonía y lo complementario. Pues nuestra vida no es para llenarla de tristezas, la llenamos de alegría.

Sol y viento en las vidas,

luna y lluvia en los corazones,

alimento y  felicidad

la buscamos noche y día.

¡Respóndeme! que te canto, ¡respóndeme! que te hablo, seamos arka e ira, seamos pares, seamos  JULA JULA, nos encontraremos y bajaremos por el camino serpenteado, llegaremos al centro de nuestros pueblos, al corazón de la tierra.

Fuente: Sergio Nina


[1] EL Jula jula, es un  instrumento musical andino, de los Laimes y Jukumanis, nativos de las regiones del Norte de Potosí; de igual manera entre las chullpas del departamento de Oruro, con frecuencia suelen encontrarse estos Jula Julas en lugares adyacentes  a los departamentos de Cochabamba y Chuquisaca, lugares donde también se los conoce con el nombre de Sokhos (cañahueca, quechuaymara). Sus características espirituales son renombradas por su música ceremonial, es especial el ritual guerrero del Tinku y otras ceremonias locales. INSTRUMENTOS MUSICALES DE BOLIVIA "ERNESTO CAVOUR ARAMAYO"

 



sábado, 9 de mayo de 2020

LLAMADO A RESÚMENES PARA DOSSIER:

“RELACIONES DE PROSPERIDAD Y PRECARIEDAD EN LA REGIÓN ANDINA: EL COMERCIO TRANSFRONTERIZO ENTRE LOS REGÍMENES ESTATALES Y LOS SUBALTERNOS”

 

Publicación en:

Diálogo Andino. Revista de Historia, Geografía y Cultura Andina (2° edición del 2021) (http://dialogoandino.cl/)

 

Editoras invitadas y sus contactos:

Juliane Müller (Universidad de Múnich, Alemania); juliane.mueller@ethnologie.lmu.de

Cecilie Vindal Ødegaard (Universidad de Bergen, Noruega); Cecilie.Odegaard@uib.no

 

Este dossier pretende reunir artículos desde la antropología, (etno)historia, geografía, sociología y afines que examinen cuestiones de estado, grupos locales y subalternos y el (neo)liberalismo bajo la lente de los flujos transfronterizos, la movilidad y el comercio en la región andina. Proponemos enfocar las fronteras nacionales como espacios eminentemente contradictorios y conflictivos, pero también potencialmente productivos desde la perspectiva de diferentes agentes (habitantes fronterizos, comerciantes y otros emprendedores, también funcionarios aduaneros y policías de frontera, así como empresarios locales y regionales). Las fronteras nacionales son territorios donde se plasman los cambios geopolíticos y geoeconómicos en la región, así como la pugna entre políticas (neo)liberales y nacionalistas soberanistas que se han generado desde el inicio de las repúblicas independientes y han resurgido en las últimas tres décadas entre los gobiernos conservadores y liberales y aquellos del “socialismo del siglo XXI”. Aunque el imaginario las asocie con una línea fija y controlada, concebimos las fronteras nacionales como filtros de selección y membranas que permiten unos flujos y detienen otros.

Proponemos un dossier interdisciplinar e internacional, abriendo un espacio de debate que pueda traspasar las discusiones nacionales en los diferentes países de América del Sur, particularmente andinos. Pensamos que es especialmente pertinente focalizar aquellos espacios fronterizos menos urbanizados, donde el intercambio es relativamente poco jerárquico y menos desigual, bien porque los flujos comerciales pueden cambiar su direccionalidad, se recalibran los circuitos socioeconómicos con cierta facilidad, o bien porque se hacen y deshacen alianzas transfronterizas, interclasistas y con funcionarios estatales. Por su relativa lejanía y ubicación remota, pero no aislada, son espacios con unos regímenes de circulación y distribución diferentes y que, en muchos casos, cuestionan el régimen del estado y el gobierno nacional. Si bien las relaciones sociales, amplias y expansivas, de los grupos indígena-campesinos se enmarcan en las oportunidades coyunturales, también estas relaciones convergen en prácticas de acumulación que se ven influidas por los flujos de prosperidad externa o del estado. En este conjunto, se están reactualizando rutas y redes comerciales regionales e históricas de corta y larga distancia. Se cruzan expectativas de reciprocidad y prosperidad de los habitantes de frontera con los intereses nacionales y regionales, así como con las políticas infraestructurales y fiscales que buscan captar, recanalizar y/o deslegitimar las formas locales o populares de riqueza y distribución.

¿Cómo podemos entender las relaciones entre diversos grupos y los representantes del estado en este nexo de flujo y movilidad? ¿Cuáles son los legados históricos y culturales de las relaciones entre el estado y los grupos locales en estos conjuntos, y cómo conceptualizar las dimensiones de cambio y continuidad? ¿Qué podemos aprender de la comparación de las experiencias de los grupos subalternos, populares e indígenas de diferentes países? ¿Cómo se construyen las imágenes de los comerciantes indígena-campesinos, y cómo se actualizan las cuestiones de género y lo (post)colonial?

Invitamos a enviar aportes, basados en trabajos etnográficos y/o archivísticos, que desde la perspectiva de los espacios, flujos e intercambios transfronterizos exploren y reflexionen acerca de los siguientes puntos:

-          Las dinámicas entre la lógica del estado y las estrategias de los grupos subalternos

-          El desarrollo económico y los procesos de acumulación y distribución  

-          La economía moral del contrabando y las relaciones o imágenes de género

-          El nexo entre flujos de mercancías y recursos, soberanía y gobernanza

-          El rol y el entrelazamiento de las élites económicas y los funcionarios estatales

-          Los efectos de las políticas (neo-)liberales en los diferentes momentos históricos

-          La apertura hacia Asia y el impacto de los mercados, productos y actores chinos  

 

Envío de resúmenes:

hasta el 31 de mayo del 2020 (200 palabras máximas) al correo juliane.mueller@ethnologie.lmu.de  y  Cecilie.Odegaard@uib.no

 

Fecha aproximada del envío de los artículos completos:

hasta 31 de julio del 2020 (serán de un máximo de 7200 palabras)


viernes, 8 de mayo de 2020

NUESTRA SABIDURÍA

Por Sergio Nina / Ayllu Chullpa- Norte Potosí

Recuerdo una ocasión que participé de un encuentro con jóvenes de distintas partes de Bolivia, uno de ellos manifestó que la whiphala la habían traído los europeos. Varios asintieron tal declaración, entonces yo pensé ¿porque les era tan fácil creer que un símbolo de nuestros pueblos lo hayan traído de afuera, que considerar al menos que era nuestro, que era parte de la gran herencia que tenemos?  Con el tiempo me di cuenta que una de las posibles respuestas es que no quieren tener auto estima.

Sí, algo tan importante y vital para la existencia del ser humano (el autoestima puede ser comparado con el agua) es muchas veces negado o ajeno a nuestra población, esta descabellada conclusión nace a raíz de que la historia boliviana ha denotado que los lideres, artistas y tanto otro personaje sobresaliente de raíz o procedencia Boliviana  siempre han querido abrazar o emular las culturas extranjeras.

Para el ser que no conoce la riqueza cultural, los conocimientos bastos que tienen las diversas naciones que habitan este país, la profundidad de conocimiento que se tiene (no solo de índole ritual o mítica), sino de modelos de vida que abarca desde lo astronómico, matemático, ambiental y entre otras tantas ciencias que se conoce hasta hoy, le será más fácil creer que lo inventaron los extranjeros.

El amor propio o la valoración propia (de su región, de su cultura, de sus raíces milenarias) es carente en estos seres, más fácil es valorar a lo ajeno.

Este 3,4 y 5 de mayo se tiene una de las grandes celebraciones de los pueblos, la fiesta de la Chakana (o fiesta de la cruz, que se ha sincretizado con la cruz de cristo), pero que en realidad es la expresión de la inspiración a uno de los elementos (símbolo) que más sabiduría contiene en sí misma.

Para muchos habitantes de este país, y no solo los extranjeros, solo verán “HORDAS” adornados con trajes típicos, que se violentan entre sí, o verán lo vernacular de una expresión cultural que se ha estilizado “El T’inku”.

No comprenderán que estas fiestas no solo es el agradecimiento por las cosechas que se ha tenido o la ofrenda de sangre que se le otorga a la pachamama.

Si no que es uno de los acontecimientos  que refleja la gran sabiduría que se ha conservado por siglos.

Puesto que estas fechas se tiene la alineación de la cruz del sur (formada por las estrellas Alfa, Beta, Gamma y Delta) más conocida como chacana. (Lajo, 2004) Es un referente de orientación de nuestros pueblos (no solo astronómica o de navegación) si no también surge como una matriz de construcción y orden territorial, como la matriz filosófica de la inspiración del modelo de vida comunitario (del ayllu)

 La Chakana o "Cruz" significa, puente, transparencia, paso, comunicación etc., está formada por dos líneas.

La Chakana sirvió  en algún momento de nuestra historia, entre otras cosas,  para la observación astronómica, la construcción de calendarios y la conceptualización y control del tiempo.

La Chakana, símbolo de máximo valor en la concepción cosmogónica de los andinos. La Chakana se utiliza para dar sustento a la estirpe y es la historia viviente, en un anagrama de símbolos, que significan cada uno, una concepción filosófica y científica de la Cultura Andina. (Lajo, 2004)

La figura de la Chakana en sus formas:

El tahuan (cuatro, cuadrado)  que nos muestra las primeras subdivisiones que se producen es el cielo y la tierra, lo de arriba y lo de abajo, el Hanan y el Urin. Luego tenemos otra subdivisión la derecha y la izquierda, el día y la noche, el Sol y la Luna, el hombre y la mujer. (Lajo, 2004)

El circulo representando el encuentro o “tinkuy”, reflejando la forma organizativa “muyu” siendo (la rotación de cargos, pero también la característica de deliberación, decisión y acción de las autoridades y las mismas comunidades), la interpretación de los ciclos naturales (rotación y traslación de la tierra, de las mismas estaciones, incluso de la vida misma). (Lajo, 2004)

El cruce de los dos elementos, el cuadrado y el círculo, conformando así uno de los mensajes más significativos de este símbolo que es la dualidad complementaria “YANATIN”.

La Chakana es ese puente que nos comunica con el conocimiento que se codifica en ella para que podamos seguir por el Qhapaqñan (ruta de los justos).

La fiesta de la cruz o Chakana llega a ser lo que algunos intentan negar o encubrir, “Que nuestros pueblos son sabios”.

El  camino es ancho, lleno de nuevos conocimientos donde nuestra guía y orientación es la chakana (codificada en la  k´anta  t´ayta), todas y todos estamos invitados a seguir este camino donde se nos manifiesta en su gran sabiduría que:

 

“LA VERDAD ES LA VIDA

QUE NOS PERMITE LA CONCIENCIA

DEL EXISTIR”

 

Fuente: Sergio Nina

 

  Bibliografía

QHAPAQ ÑAN: LA RUTA INKA DE SABIDURÍA

Javier Lajo, Lima 04 de enero de 2004


domingo, 3 de mayo de 2020

CRISIS POLÍTICA Y ÉLITE IGNARA


Por Iván Apaza-Calle
La formación del Estado y la sociedad “boliviana” se caracterizaron desde su fundación en una dicotomía opuesta. Así Estado y sociedad eran contrarios, esto se debe a que, las elites que administraron el aparato institucional tenían a las naciones “autóctonas” en sus “proyectos” políticos, o mejor dicho, en su pensamiento, como un problema, cuya solución era su eliminación y muerte lenta a partir de inyecciones migratorias desde el extranjero. Este dilema surgió desde el carácter hereditario de la colonia a la república, así el surgimiento de la nueva Bolivia estaba plagada de indios esclavos.

La mayor parte de los momentos constitutivos han sido simples brochazos de una aparente transformación y de resolución de ese viejo problema, por lo que, la guerra civil de 1899 entre conservadores y liberales, la revolución nacional del 52 y la constitución del Estado plurinacional no han resuelto completamente el problema nacional, pero sí que en esos momentos, los indios han jugado un papel importante y decisivo; ser la fuerza bruta.

A esta explicación hay que agregar el carácter de las clases políticas que administran el aparato estatal, con solo rastrear en la historia política, sean las que estuvieron gobernando o las clases políticas subalternas, no supieron pensar más que en sus intereses sectoriales, asimismo, el caudillismo y la ausencia de hegemonía han llevado a la sociedad boliviana de crisis en crisis.

Pero el problema no queda ahí, es más complejo, el mero hecho que la sociedad esté caracterizada en sus interacciones por las relaciones coloniales, y con ello el racismo, son realidades que se viven a diario, específicamente, se presentan con más claridad en las acciones y en los discursos de las clases políticas. Si los unos están en contra de los indios, los otros están en contra de los q’aras, en ambas partes lo que se ve es una mixtificación y la reproducción del orden colonial de generación en generación.

Si nos basamos en la siguiente idea: la formación de la (s) cultura (s) vienen dirigidas por la alta clase/casta, lo cierto es que ese estrato combinado está ausente, por lo que, el papel lo asumen las clases políticas, y como dijimos más arriba, esa clase desconoce la formación social boliviana, y tiene la cualidad sectaria, consecuentemente, quienes gobiernen en momentos de crisis política, dirigen el Estado o sus instituciones arbitrariamente contra quienes estén en su contra, y los discursos cumplen la finalidad de descalificar. Hay una cualidad que se nota a leguas en la clase política boliviana, esto es crear a través del discurso, un villano y un mito de los males, si en el ex gobierno del MAS era el imperio norteamericano, en el gobierno de facto es la “dictadura” de Evo Morales y su regreso. Sin embargo, ese juego político no toma en cuenta a los que supuestamente representan, así quienes sufren las consecuencias de la inmadurez de los políticos, son los ciudadanos anónimos que no tienen voz.  

En efecto, la inmadurez de las clases políticas, el desconocimiento de las formaciones sociales, el carácter del Estado y la ausencia de disensos y consensos entre partidos políticos para tomar acuerdos frente a problemas como el Covid 19 solo reproducen las formas preclaras de arbitrariedades contra la sociedad civil como la violencia y el racismo a través de las instituciones del orden.        


sábado, 2 de mayo de 2020

VIENTOS DE CAMBIO


Por Sergio Nina
Este tiempo vamos notando con mayor fuerza que estamos en otoño, porque ya vamos sintiendo los vientos suaves que nos traen mensajes.

Con los acontecimientos últimos sabemos que nuestras vidas ya no van a ser iguales: los sentimientos, los pensamientos, los hábitos (especialmente los de limpieza y de alimentación),  también nuestros lazos y acciones comunitarias van tomando un rumbo diferente, estamos sintiendo “vientos de cambio”.    

Las cosechas ya han comenzado, muchos pueblos, han retornado a sus chacras para recoger todo aquello que la Pachamama nos brinda. Mientras, las hojas van secándose, poco a poco, y cayendo. Estas hojas desparramadas en la tierra no son símbolo de muerte más bien son parte del ciclo de la vida, y pueden aportar a la vida siendo utilizadas como abono. Nos recuerda cómo, en el ciclo de la existencia, por más alto que te encuentres todos somos iguales, por que todos volveremos al suelo. Allí, dependerá de cada unx si decidimos abonar.

En el ayllu esto se nota con mayor fuerza en el camino “thaki” de servicio como autoridad, ya que cuando se va ejerciendo los distintos cargos que se tiene (respetando el muyu o turno de la rotación). Por más alto que sea el cargo, la pareja pasante sigue siendo alguien más de la colectividad. Las personas que fueron autoridades con su experiencia y conocimiento siguen aportando a la comunidad.

Un viento suave, en ocasiones sólo una briza nos trae mensajes de buen o mal augurio.
Nuestros vientos nos ayudan en el proceso de transferencia de polen de una planta a otra, el otoño  puede ser un buen momento para que podamos hacer trueque de nuestros conocimientos  a las comunidades de nuestras hermanas y hermanos (se puede compartir vía digital, en las sesiones en vivo, también escribiendo).

Los vientos nos pueden traer.

La presencia de nubosidad permite que exista humedad en las tierras de cultivo. Las nubes evitan que exista mayor radiación solar, por lo que la humedad se conserva en el suelo. La humedad es como la autoestima que es vital para la existencia. Podemos fortalecer nuestro amor propio cuidándonos y evitando que nos enfermemos.

Cuando los vientos son fuertes pueden provocar el desgaste de los suelos. Que afectan mucho a nuestra Madre Tierra, no sólo por los cultivos si no la vida que habita en ella. Esto se puede prevenir con barreras rompe vientos (como árboles).

Los malos aires han ido desgastando el Respeto por la vida (lxs seres humanos, las plantas, los animales y toda la naturaleza que nos rodea).  Nuestras acciones suelen ir provocando el rompimiento del delicado equilibrio que existe en nuestros ecosistemas, olvidando que somos parte de ellas. Nuestros modelos de existencia deben prevenir la erosión  al igual que los árboles nativos, con ramificaciones fuertes y profundas raíces, tal vez el modelo de vida comunitario del ayllu sea nuestra barrera.

El arrastre de plagas y enfermedades incluyendo malezas se previenen con la fumigación de las plantaciones rociando agua de ajo o tabaco. Asimismo, en nuestras sociedades también tenemos pensamientos, posiciones políticas, acciones que son dañinas porque sólo generan muerte. Realizar una reflexión comunitaria nos podría ayudar a identificar  a las plagas, malezas de nuestros pueblos y así tomar acciones de  prevención.

Estamos teniendo vientos de cambio.
 
Fuente: Brayan Teo Burgoa González
Llallagua - Norte Potosí 

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