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lunes, 28 de noviembre de 2016

EL REFUGIO ESTÉRIL Y LA NECESIDAD DE LA REBELIÓN

Por: Iván Apaza-Calle

“No les enseñéis a estos muchachos y muchachas otra cosa que realidades. En la vida sólo son necesarias las realidades. No planteéis  otra cosa y arrancad de raíz todo lo demás”

(Charles Dickens: Tiempos difíciles)

Me llegó la obra “Amargos años de un estudiante” de Jaime Aduana Quintana, gracias un humilde amigo, con quien compartí mis mejores años mozos, con él conocí el esfuerzo que uno debería dar a los estudios aun cuando las cosas se ponían difíciles, quizá conoció mis adversidades; tal vez esa fue la causa para recomendarme ese pequeño libro de gran valor para mi durante aquella época. Luego con el pasar de los años, esa idea de esfuerzo se había robustecido en mí a partir de la experiencia de otros, fui experimentando además la idea de Borges que el sufrimiento era una ventaja para un escritor, o en otros términos, las circunstancias de la vida tenían que ser provechosas para cualquiera, sea estas negativas o positivas como mas tarde aprendí de Nietzsche. Pero más allá de estas ideas, seguí los concejos de aquel amigo, sumergiéndome contra viento y marea en mis lecturas y fue en ese transcurso donde cuenta me di, que, en los amargos años de aquel estudiante llamado Teodoro, existía una mansedumbre, un refugio estéril frente a la realidad; estaba identificado con el personaje, pero en tanto a su esfuerzo por el método progresivo, pero ya no cuando se refugiaba en la religión teniendo esperanza de cambio en lo sobrenatural; pues en mi caso, esa realidad a pesar de ser áspera y agria puede ser transformada.  
 
Jaime Aduana Quintana orureño de cepa, cuyo cuento “Amargos años de un estudiante” ficción basado en la realidad, ha calado hondamente en la literatura nacional; por no decir, que este librito grandioso fue pirateado muchas veces, lo cual refleja dentro de nuestra sociedad enemiga de libros, de la lectura en efecto, que un autor pirateado es un autor leído, así ha sucedido con la obra del señor Aduana.

El cuento narra la historia de Teodoro, de una familia humilde, de padres mineros, quienes a pesar de las condiciones de explotación capitalista, continúan soñando cumplir anhelos, que la misma realidad  es incapaz de destruir; es decir, la familia de Teodoro está sumida en un sistema existencial, que pretende negarlos  como individuos, hasta convertirlo en el  lumpen indio sin conciencia de su condición de vida ni mucho menos de oprimido; como se puede ver aquí surge una interrogante ¿Cómo la familia de Teodoro que refleja una condición social  puede aún anhelar?, una cosa es no tener conciencia de lo que se vive y otra cosa es soñar con llegar a ser algo, ¿pero acaso ese llegar a algo no es una conciencia de la condición de explotación que están viviendo Teodoro y su familia? No necesariamente, una cosa es tener conciencia en sí, de sí y para sí, y otra actuar personalmente y cumplir los sueños a “zarpazos y dentellazos”, pero eso no meramente nos conduce a una libertad como tal.   Aduana, en el cuento pone sus personajes con potencia de lucha, “Teodoro es un activista político en la universidad”; tienen los personajes esas ganas y fuerzas de salir de la opresión, en otras palabras, esa construcción personal, la de efectivizar los sueños personales se ejecuta quiérase o no bajo la externalidad. Los individuos, actúan sobre un sistema social heredado y tienen que jugarse bajo sus estructuras, aun cuando estas siempre niegan esos sueños personales, alejándolo cada día más y más.  Sin embargo, hay que tener en cuenta que, si hay una externalidad que influye en la interacción de Teodoro, lo que sucede es que el personaje del cuento, cumple su sueño bajo influjo del sistema colonial, por tanto condicionada. Si hay influjo en los momentos de complexión de un individuo, estas son bajo tipos ideales, y en el mundo colonial el tipo ideal de persona es el blanco; los colonizados a menudo, actúan bajo las directrices del colono, pero esta no es recta, sino que también en ocasiones se torna en odio, consecuentemente, el colonizado es efecto, de dos cosas una la del odio y otra la de ser como es el Otro. Entre lo que quiere parecer negándose y lo que niega a través del odio es en esta ultima donde llega la chispa de la conciencia de sí.

Por otro lado. En este caso particular, en el cuento, los personajes, se mueven en una sociedad que ha tenido un pasado colonial pero que no está superado; Teodoro cuenta que “los hijos de los empleados siempre nos insultaban: ¿Estos trapientos, saldrán profesionales?, ¡Si solo sirven para trabajos duros de animales!” (ADUANA, 2004: 17) Si nos damos cuenta, la producción literaria del señor Jaime, surge a raíz de inquietudes que él está observando o experimentando bajo una sociedad y esa sociedad es la boliviana, donde años atrás a la producción de “Amargos años de un estudiante” hubo esas vivencias, donde los de piel blanca tenían ese privilegio de pasearse en la plaza Murillo y los de cuero de bronce eran prohibidos de pisar ese suelo metropolitano.

Teodoro sigue mostrando esa realidad: “Siempre nos colocaban en segundo plano, el día de la graduación  nos colocaron a la cola  por estar mal vestidos y por tener la piel oscura la mayoría ¡como si la piel  fuese lo mejor!” (Ibíd. 17). Lo que se muestra concluyentemente, es que la sociedad no superó la  condición colonial, aquí entiéndase por superar la destrucción de sistema colonial. De ahí que las pieles blancas en un país colonial están en primera fila y la piel cobriza y la mano encallecida en segundo plano.  Pero, Teodoro no es consciente, de esa realidad, pues cuando exclama: ¡como si la piel  fuese lo mejor! Podemos deducir que, no entiende que en el mundo colonial la preponderancia y legitimidad del color de la piel es justificativo del sometimiento: La piel morena adquiere forma negativa, y la piel blanca posee una forma positiva, el primero es lo feo y el segundo lo bonito lo bello, lo sublime; el pensamiento de Teodoro, es protesta de ese momento, rechazo a esa realidad que experimenta, sin ponerle solución.

Otro de los espacios donde Teodoro experimenta el racismo de esa sociedad colonial y colonialista, es en las fiestas universitarias donde asiste, cuando poco tiempo después será un medico; ¿acaso la impresión que se lleva Teodoro sobre las murmuraciones de sus compañeros universitarios no refleja esa mentalidad colonialista? Leamos:

“-¿Qué se habrá creído, Teodoro? Ese indiominero, ni estando locas bailaríamos con ese trapiento-”
“-¿Quién le habrá invitado a ese mugroso?, ¡que lo saquen!”
“-¡oh!, ¡el indiominero está de traje!” (Ibíd. 78)

Como se observa, el contexto donde se encuentra Teodoro, es un espacio donde los denominados indios son ilegítimos; el orden colonial marca territorios y espacios donde se sitúa las castas, en cuanto el colonizado irrumpe estos espacios a los colonizadores se les eriza la piel, entendiendo que hay una invasión del Otro. El rechazo y los calificativos que recibe el personaje, es un claro ejemplo de la diferencia establecida a lo largo de la historia. La primera experiencia puede consternar al colonizado a Teodoro en efecto, pero antes de esta experiencia, no había tal imaginación; para aquel que no entiende ese fenómeno en el mundo colonial no hay un a priori que le permita evadir y tomar opciones para no sufrir ese rechazo. El “indio minero” se da cuenta en este punto final de que algo pasa y no cuadran las cosas, percibe y siente pero no clasifica ni ordena esos fenómenos por tanto no entiende en términos de Kant; consecuentemente sufre, hay un resentimiento en él, es infeliz en esa fiesta, el desagrado esta por todas partes; cómo podría ser todo lo contrario si hay una espina que no le deja en paz, porque, “la vida más agradable  sólo se alcanza no sabiendo absolutamente nada”(ROTTERDAM, 1995: 26) y este no es el caso de Teodoro, el sabe que hay algo, pero no le da nombre.

La reacción de Teodoro ante esta experiencia colonial es el refugio en lo sobrenatural, esa conmoción queda en la religión, descansa ahí. Pero en la realidad-real esto no tiene efectos de liberación, porque esas actitudes de sus compañeros no cambian por el hecho religioso, sino que en cuanto no se rebela Teodoro, esa condición se mantiene intacta; Pero ¿cómo podríamos, esperar, eso de Teodoro? Si no comprende cómo funciona el mundo colonial y aun cuando se rebelara seria una rebelión personal e iría directamente al suicidio. Este no-entendimiento es el que conduce a los colonizados a buscar otras salidas que en el fondo es la mantención del orden establecido. Pero, ese refugio al que acude el colonizado en este caso a la religión: ¡Dios perdona a estos pecadores!, ¡Todos somos iguales ante Dios!, viene como un calmante a los efectos del rechazo. Por tanto, la diferenciación continúa; de lo que se trata para los colonos es no alterar ni eliminar esa constante colonial, ya que si hubiese igualdad, no existiría el complejo de inferioridad. Para mantenerse en el Poder la casta secular, tiene que diferenciarse como casta y bajo esta direccionar culturalmente, socialmente, políticamente a las otras castas, por eso estas no pueden ingresar a esa elite directora porque sería una mancha des-legitimadora.   

Bibliografía:

ADUANA Quintana Jaime, “Amargos años de un estudiante”, Bolivia: KIPUS, 2004.
DICKENS Charles, “Tiempos difíciles”, Colombia: Oveja negra, s/a.

ROTTERDAM Erasmo, “Elogio de la locura”, Colombia: Panamericana, 1995.

lunes, 14 de noviembre de 2016

1781: EL TUPAKATARISMO ES UNA DINÁMICA ANTICOLONIAL

Por: Iván Apaza-Calle

La interpretación de la historia, evidentemente, solicita atención, cuidado para sumergirse en lo más concreto posible, pues, de no ser así, la distracción, la simplificación o el “colonato mental” ―utilizando los términos de Reinaga― al momento de analizar un determinado hecho histórico, puede conducirnos a la falsificación. Los historiadores de la intelligentsia del cholaje blanco-mestizo instrumentalizaron la revuelta tupakatarista de 1781;esta utilización  condujo a que la guerra india apareciera como una lucha puramente económica, de una clase ante otra[1], asimismo aparece en la historia oficial como un inicio de la lucha de los españoles contra España[2].Empero, en este pequeño trabajo,  nos daremos la tarea de sumergirnos en las cartas de Tupak Katari, que cobran esencial importancia por tratarse de uno de los pocos documentos escritos del “todo indio” y por el mismo hecho que fue emanado por el líder  de la revuelta de 1781, esto nos conducirá a entender y clarificar la guerra de esa época, me refiero a las cartas de Tupak Katari enviadas al comandante del ejército que combatió a los indios: Sebastián Segurola, desde los cuales, rastrearemos sus características, su “naturaleza” y su forma de transformación; además acompañaremos a estos, con los diarios, de Segurola[3] y del Oidor Tadeo Diez de Medina[4].
 

EL MOVIMIENTO INDIO A TRAVÉS DE LAS CARTAS.

El contexto socio-histórico del Tawantinsuyu, no es el de Europa. Pero Occidente, a partir de 1492, utilizandosus espadas sedientas de sangre india ha implantado su pensamiento, cultura en estas tierras de inkas, mayas, aztecas, mapuches entre otros pueblos; la estructura colonial que constituyó, encierra factores que la legitiman  manteniéndola. Esa totalidad colonial define la vida social del indio, pero no simplifiquemos, porque esto va más allá de lo social: absorbe el aspecto económico, cultural, político, en efecto, la existencia misma del oprimido y opresor en tanto que opresor.
1781. Es un año de revuelta, la cúspide del movimiento indio en el siglo XVIII, una lucha tenaz que sacrificó muchas vidas sometidas a la explotación, opresión, propiciadas por una casta minoritaria: la española; quien tenía la espada llena de sangre india era el q’ara. Los beneficiados del sistema colonial eran sus creadores; no el indio.
Los orígenes de toda revuelta india, siempre han sido por la condición de indio, pero esta también tiene sus raíces, que es la totalidad colonial que no surge por arte de magia ni por cuestiones mitológicas: es una constitución histórica  por parte de los colonos, de la empresa colonialista española. La guerra india de 1781 dirigida por Tupak Katari-Bartolina Sisa se encuentra dentro de esta sintética definición, veamos porqué.
Para entender mejor el análisis que realizaremos, estructuraremos nuestra explicación a partir de la secuencia de cartas enviadas, ya que esto, nos aproximará a escudriñar la transformación del movimiento y su objetivo final.
La primera carta enviada por Tupak Katari, data del 3 de abril de 1781, mes donde se inicia el primer cerco, en este escritose aprecia frases bíblicas que sirven como dictamen al movimiento indio, como la siguiente:

“(…) nosotros vamos sobre este dictamen, lo que es de Dios á Dios y lo que es de César á César, pero si es ya de lo alto nos hemos de acabar, todo se cumplirá la voluntad de Dios en todo y por todo, porque como dicen el mal fruto cortarlo desde las raíces, así nos acabaremos todos…”[5]

Se aprecia que, el EjércitoTupakatarista pretende acabar con los españoles, o sea cuando señalan que el mal fruto cortarlo desde las raíces se refiere a la casta social extranjera y a la misma totalidad colonial como mal fruto. Apaza tiene el objetivo de poner las cosas en su lugar, se puede afirmar que el movimiento indio de 1781, fue una fuerza política-militar, voluntad india en lucha, en efecto, PODER INDIO que desde el Alto de batalla, buscó destruir el  poder q’ara; para comprobar esto que afirmamos, es preciso citar lo que Katari expresa a los q’aras cercados:

 “…tengo de pronto 100,000 soldados de indios en todo el rededor de la ciudad, bien armados y determinados para fundir la ciudad, mas que sea tres cuatro años me estaré en este alto  hasta salir con la nuestra. Pueden ya desengañarse, pues yá es del alto el que cada cosa este en su lugar…”[6]

En otra carta con fecha 7 de abril, se observa claramente que Tupak Katari instruye a que se entreguen los ladrones chapetones. Si en un anterior escrito, declaraba el mal fruto cortar desde las raíces, una guerra que arrase totalmente con los q’aras[7] en esta propone a los españoles salidas para no sufrir tales consecuencias. Esto es lo que dice:

“Conviene para mi, D. Julian Puma Catari, ya queriendo á vosotros criollos, que vengan trayendo á los tres ladrones bien amarrados, y trayendo á esos tres ladrones serán perdonados todos y ellos, los criollos, y los mas chapetones aprisionados, también con eso quedaran  del todo perdonados y serán muy queridos y amantes de mi corazón y alma,… o si nó, que mancomunen todos los criollos para quitar la vida asimismo á todos los ladrones chapetones”[8]

Estas opciones que da a los criollospara poder salvar sus vidas, ciertamente, conlleva condiciones: la de traer a los chapetones ladrones (que son los españoles nacidos en España) a manos de los indios o caso contrario eliminarlos. En el momento en que se escribe, Katari tenía los objetivos de eliminar a los chapetones, perdonando a los nacidos en tierras americanas, a los criollos y mestizos. Si esta opción dada no era aceptada ni cumplida, se les esperaba el arrasamiento de la ciudad española. Tupak Katari en la carta mencionada, termina señalando “…que tengan muy presente esta mi advertencia para adelante, si despreciando esto  ejecutasen á lo contrario se volverá todo en ceniza, no han de durar hasta 8 días…”[9]
El 9 de abril, Tupak Katari baja a la ciudad española, Tadeo Diez de Medina en su Diario, escribe que a las 2 de la tarde “…empezó a descender el motín por la calle San Francisco, con el dicho TupacCatari vestido de cabriole encarnado, de galones, camiseta de terciopelo negro, chupa encarnada de galón, pero ebrio incapaz de ser tratado. Concurrió antecedentemente una carta que, al parecer, es de letra de Bonifacio[10], escrita al padre predicador del convento de San Francisco”.[11] En esta carta lo más resaltante es la advertencia que hizo Katari a los españoles, aún insiste en la rendición y la entrega de los chapetones a manos de los indios, asimismo encarga al padre del convento de San Francisco  anoticiar e informar. La carta expresa:

“…mande a recoger todas las armas, que están en nuestra contra,… les advierto si ejecutando esto y se hacen obedientes  y leales, estoy muy pronto á sosegarme y no hacer ninguna operación, no porque mi ánimo era acabar del todo y volverlo todo en ceniza, y así no desprecien esta mi advertencia, si á lo contrario hicieron se les pasará a horca y cuchillo”[12]

En este transcurso de la guerra, una vez cercada la ciudad q’ara, Julián Apaza tenía pensado ya en lanzar un ataque masivo a los cercados, de indios contra q’aras, pero esperando la respuesta de que entregasen a los chapetones ladrones, las armas, en fin esperaban su rendición,  de este modo  —como la carta expresa—   “ser amigos firmes y constantes hasta la muerte. Y así a todos los europeos los pondré en sus caminos, para que se manden mudar á sus tierras, y los criollos quedaran perdonados para siempre”[13]. Evidentemente los objetivos de la revuelta india  de 1781 en este determinado transcurso de guerra era como se ha podido observar, un proyecto de liberación, autogobierno indio, de autonomía política, de ahí que Katari buscaba la rendición de los españoles (que son los amos, el opresor, el colono) para luego ser amigos con los nacidos en estas tierras, y a los chapetones regresarlos a su madre patria: España. Sin  embargo, esta proyección se irá transformando a medida que avanza la guerra y se radicaliza, como apreciaremos más adelante.
El 14 de abril, Tupak Katari da el ultimátum a los españoles para la decisión de la advertencia que se les dio; asimismo existe otra carta fechada el 27 del mismo mes, en ella se continúa con lo propuesto, sin embargo los blancos aún mantienen su posición de q’ara, buscando la sumisión de los indios ante el opresión colonial, la respuesta de Sebastián Segurola es clara al siguiente día:

“… puedo decirte, que elcontesto de la referida carta es solicitar el perdón del grave delito, en que tu y tus secuaces han incurrido, presentándote con los referidos con la sumisión, humildad y conocimiento del error cometido, podré, en virtud de la autoridad que me esta conferida, y a nombre de mi Augusto Amo, trataros con la benignidad tan recomendada en sus venerables leyes…”[14]

El 29 de abril, la contestación de Tupak Katari es precisa en relación a sus objetivos de guerra, “la carta—expresa el líder indio— que le escribí no fué por solicitar perdón a los europeos, como V. S.: si lo hice fué motivo por amor a los Criollos, por quienes me había encargado mi Sr. Monarca y esto se entiende con los buenos; pero á los malos se volverá en ceniza…”[15] Aquí se puede evidenciar, que la guerra tupakatarista, es contra los europeos, asimismo está en estrecha relación con la lucha tupakamarista. Comparando documentos de Amaru y Katari, el edicto del 23 de diciembre de 1780 escrita por el primero llegó a manos de Apaza[16] a quien le sirvió como fundamento de sus cartas desde la primera correspondencia que data del mes de abril,  por eso en primer momento no se guerrea contra los criollos como Amaru hace notar en aquel edicto, pero ello se irá transformando.
Sin embargo, la contrariedad de la revuelta india hacia los europeos es una explicación simple; sumerjámonos  en  las causas de esta, lo que da surgimiento es la opresión  de la casta social extranjera  sobre los indios, es el bando español quien se encuentra en las espaldas del indio, y es el indio quien quiere despojarse, echar de sus espaldas al q’ara, esto no quiere decir revolcar los  puestos como se aprecia en la carta de Katari sino lo  que busca el movimiento indio es desaparecer esa relación colonial de desigualdad existencial, de separación y antagonismo.
Muy aparte de la respuesta de Katari el 29 de abril, también se envió otra correspondenciafirmada por todas las comunidades de cuatro provincias[17]juntamente con esta primera, en ella existe una metamorfosis en sus objetivos, la lucha no solo es contra los chapetones, también es contra los criollos y mestizos, la historiadora María Eugenia atribuye a Katari como su redactor[18]. No sabemos en su totalidad porque razones ocurrió un cambio repentino, solo existe un dato que nos puede sacar de dudas: la misma carta. Veamos:

“Estamos mancomunados todos y bien unidos; pues las providencias (disposiciones) que había expedido (despachado, mandado) el Sr. Gabriel Tupac-Amaru no lo han declarado, que todo lo han ocultado, y por eso ahora hacemos el ánimo de acabarnos todos, con el fin de que no haya mestizos ni para remedio…”[19]

En este párrafo, podemos apreciar la situación del movimiento indio, un momento de unificación como expresa la carta, es un tiempo resultante del transcurso de la revuelta india, las acciones en el campo de guerra, son heroicas al mismo tiempo sangrientas porque existen muchas bajas en el Ejército Tupakatarista; estos primeros dos meses son días de constante combate donde el mismo movimiento aprende a conocerse, a quitar el ropaje del mestizo que en primer momento se  insertó en el ejército indio como oído y ojos del enemigo, pues ahora “no sirven ni para remedio”. Es en el campo lucha donde los tupakataristasvan adquiriendo experiencia situándose en su lugar.El transcurso de la guerra demuestra precisión y objetivos más claros,ya no son tan confusos, sino entendibles.
En esta mismacorrespondencia es resaltante el estilo de guerra que asume el movimiento indio, ahora se trata  de una cuestión más comprometedora, el compromiso con la lucha o causa es serio, rebasa los intereses particulares, ya no importa la existencia misma, porque esta sirve para eliminar al opresor. Lo que sigue es impactante con respecto a lo mencionado.

“… nuestro asunto es morir matando pues todos estos tiempos hemos estado sujetos, ó por mejor decir, como esclavos y en esta suposición  del Soberano Legislador nos ha premiado este descanso… no obstante que para todo hay tiempo, que aunque nuestro Virey nos ha propuesto en que nos humillemos, no es posible, que siempre los hemos de acabar porque así lo tenemos dispuesto”[20]

Las determinaciones que se aprecian, son una profundización de la lucha indiaporque en este determinado tiempo donde se redacta la correspondencia, los objetivos ya están consolidados, se tiene conocimiento de lo concreto, del estado en que se encuentran: la condición de indio. Pero no llevemos el asunto a un desorden, la guerra se convierte en un sentido amplio en anticolonial por los factores iniciales del movimiento, sin ella no sería lo que es.

LA DINÁMICA ANTICOLONIAL.

A medida que trascurre la guerra anticolonial la nación india se sumerge en la realidad concreta, se conoce aún más y por supuesto, reconoce en una amplitud mayor al opresor; en este transcurso identifica quien es quien, desaparecen en los colonizados esa imagen “del buen q’ara”.  Lo que antes no se podía apreciar ahora se observa con claridad; la dinámica anticolonial quita el ropaje de la totalidad colonial.
1781 es parte de la era colonial donde existen dos grupos: los indios y los q’aras, ambos tienen su lugar, el primero es oprimido y  el segundo es opresor; estas condiciones no meramente se adquiere  por lo económico, aquí una persona logra tener lugar en uno de estos grupos por la casta social, por los orígenes de donde se proviene; evidentemente, esto no explica nada aún, para sumergirnos más en esta cuestión, preguntémonos ¿Quién crea al oprimido y al opresor?, ¿Cómo surge esta situación?, concretamente no es algo mágico, este contexto es creación del hombre, las raíces están en el momento en que los europeos se hallan ante una sociedad diferente a ellos y la invaden quitando el poder de decisión, el político por supuesto; respondamos: quien crea ambas condiciones es el opresor,  es el español el que dio lugar al indio poniéndose este el título de amo, pero ¿Por qué tiene tal decisión? No es la excepcionalidad del europeo ni mucho menos la superioridad, sino la guerra, la violencia permite tal decisión, es la victoria del español ante los inkas, el que da ese poder. Así surge el indio y el q’ara[21]
El indio antes y después de 1781, no toma el lugar de su opresor simplemente teniendo riqueza, no podía insertarse en la sociedad opresora cambiando de atuendo, apellido, tarde o temprano sería rechazado, la totalidad colonial define la condición de indio.
La guerra de Tupak Katari y Bartolina Sisa es anticolonial, es decir, va en contra de la totalidad colonial, ello implicaba tomar el poder de decisión, el político para lograr desaparecer la condición de indio y q’ara, no era una lucha de un grupo heterogéneo de indios y q’aras contra el régimen colonial, es decir de clases sociales, ello prácticamente no sucede en una situación colonial, lo que existe es una lucha de pueblo a pueblo[22]. Entonces el movimiento indio de 1781, es una dinámica anticolonial, que busca destruir la dominación colonial, no pretendía ser parte de esta, sus mismas acciones muestran tal situación





CITAS BIBLIOGRÁFICAS

[1]La obra de Alipio Valencia Vega  titulado “JulianTupacCatari” es un ejemplo claro sobre este asunto que tratamos.
[2]Se aprecia muy bien que Manuel Rigoberto Paredes en un pequeño escrito  “Tupac Katari. Apuntes biográficos” de 1897 sitúa a la lucha anticolonial emprendida por los aymaras  como parte inicial de la “independencia”.
[3]Este diario fue recuperado y publicado por Vicente Ballivian y Roxas  en la “Colección de documentos relativos  a la historia de Bolivia” en 1872, la parte que nos será útil es el tomo I, en el cual se encuentran una serie de cartas del líder indio de 1781.
[4]El diario de Tadeo Diez de Medina, fue publicado gracias a la historiadora María Eugenia del Valle de Siles, la primera edición data de 1981, titulado “Diario del alzamiento de indios  conjurados contra la ciudad de nuestra señora de La Paz”.
[5]BALLIVIAN y Roxas Vicente, “Colección de documentos relativos a la historia de Bolivia”, Bolivia: Casa municipal ‘Franz Tamayo’,  1872, p. 132.
[6]Ibíd., p. 133. El resaltado me pertenece.
[7] Nombre despectivo con que se los conoce a los españoles, cuyo significado es pelado, que no tiene nada. Además, este término en la totalidad colonial implica la condición de colono. 
[8]Ibíd., p. 133.
[9]Ibíd.
[10] Se refiere al secretario de Katari, Bonifacio Chuquimamani.
[11] DEL VALLE de Siles María Eugenia, ““Diario del alzamiento de indios conjurados contra la ciudad de nuestra señora de La Paz”, Bolivia: Banco boliviano americano/Don Bosco, 1981, p. 120.
[12] BALLIVIAN y Roxas Vicente, op.cit., p. 133.
[13]Ibíd.
[14]Ibíd., pp. 134, 135.
[15]Ibíd.
[16] Observemos que Tupak Amaru  en su proyecto de guerra tenía como aliado a los criollos, en dicho edicto, señala que: “Hago saber a los paisanos criollos moradores de Chichas y sus inmediaciones que viendo el yugo fuerte que nos oprime con tanto pecho, y la tiranía de los que corren con este cargo, sin tener consideración de nuestras desdichas y exasperando de ellas y de su impiedad he determinado sacudir el yugo insoportable, y contener el mal gobierno que experimentamos de los gefes  que componen estos cuerpos… Solo siento de los paisanos criollos, á quienes  ha sido mi ánimo no se les siga algún prejuicio, sino que vivamos como  hermanos, y congregados en un cuerpo, destruyendo a los europeos” (LEWIN Boleslao, “Tupac Amaru. El rebelde, su época, sus luchas y su influencia en el continente”, Argentina: Claridad, 1943, pp. 189, 190).
[17]BALLIVIAN y Roxas Vicente, op.cit., p. 136.
[18]DEL VALLE De Siles María Eugenia, op.cit., p. 148.
[19]BALLIVIAN y Roxas Vicente, op.cit., pp.135, 136.
[20]Ibíd.
[21]APAZA-Calle Iván, “Apuntes sobre la totalidad colonial”, en: El chaski. Literatura, ensayos e ideas variadas, año: 3, núm.: 6, Warisayt’a-Qullasuyu, 2013, p. 4.
[22]Cf. MEMMI Albert, “El hombre dominado. Un estudio sobre la opresión”, Madrid: Edicusa, 1971.

lunes, 7 de noviembre de 2016

TRUMP: Una perspectiva boliviana

Por: Daniel Goldstein
Máscaras para Halloween. New York
El verano pasado, en los Andes, cuando viajó para visitar a familiares y amigos antes de comenzar sus estudios de antropología en la Universidad de Rutgers, Raúl Rodriguez Arancibia realizó un viaje de larga distancia en bús en el que mostraron la película de 2015 “Our Brand is Crisis” [Nuestra Marca es la Crisis]. La mayoría de los autobuses bolivianos han montado pantallas en la parte delantera en la que muestran películas durante todo el trayecto. La película, que es una sátira política basada en el documental homónimo de 2005, relata el papel de los profesionales de las campañas políticas estadounidenses que trabajan como consultores en una elección presidencial boliviana. La película presenta a los bolivianos como tontos, cuya su inocencia primitiva contrastaba con la sabiduría y la sofisticación de los estadounidenses. ¿Qué podría parecer, se preguntó Raúl, si los papeles estaban invertidos, y la cámara se volviera contra los políticos estadounidenses? ¿Qué podría revelar la opinión de un boliviano acerca de la campaña presidencial de Donald Trump?
Los ciudadanos estadounidenses y los medios de comunicación han expresado su sorpresa y su alarma por el uso fácil de Trump de un lenguaje racista y sexista, su incitación a la violencia entre sus partidarios y su virulento nacionalismo fronterizo, todos ellos profundamente en desacuerdo con los valores democráticos que EE.UU. celebra. Para los observadores de América Latina, el emergencia de Trump es también una sorpresa, dada la larga historia de las intervenciones del Coloso del Norte, justificada en nombre de la promoción de la democracia y la libertad y los derechos humanos en la región. A muchos bolivianos como Raúl le resulta extraño que alguien que emite una retórica tan intensamente antidemocrática pueda ser el candidato de un importante partido político estadounidense.
Raúl es un intelectual aymara nacido y criado en las ciudades bolivianas de La Paz y El Alto, que llegó a los Estados Unidos en 2013 para obtener una maestría en Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Nueva York. Regresó a los Estados Unidos en 2016 para estudiar antropología en la Universidad de Rutgers. Raúl se familiarizó con la cultura y la política de Estados Unidos durante la presidencia de Barack Obama, una época en la que aumentó la violencia policial contra ciudadanos de color y la deportación acelerada de latinos indocumentados. Participó en las protestas de la “Black Lives Matter” y los movimientos en defensa de los derechos de los inmigrantes, que él consideró como respuestas apropiadas a un Estado racista y represivo, y se unió en diálogo con ciudadanos y no ciudadanos sobre la naturaleza de la libertad política y los derechos en este país. Movimientos sociales como éstos no son inusuales en Bolivia, donde la política se juega a menudo en las calles. Antes de venir a los Estados Unidos, Raúl había vivido la agitación política anterior a la presidencia de Evo Morales, y asumió que los movimientos sociales y las organizaciones políticas de base tan comunes en la democracia boliviana eran una parte normal del sistema político en otros países también.
Donald Trump era relativamente desconocido en Bolivia antes de su ascenso a la notoriedad en la campaña de 2016. Al principio, como muchos otros, Raúl estaba desconcertado por la popularidad de Trump. Como investigador social formado fuera de los Estados Unidos, dice Raúl, se interesó en cómo las ideas despectivas, sexistas y racistas expresadas en la campaña de Trump podrían encontrar un apoyo tan amplio en los Estados Unidos. ¿No era este el país de “Black Lives Matter”? Raúl habló con mucha gente, primero en Bolivia y luego en los Estados Unidos, para tratar de entender cómo alguien así podría ser tan popular.
Lo que aprendió fue desalentador, si no completamente inesperado. “Contrario a lo que se nos ha dicho en la periferia”, dice Raúl, “la bien anunciada idea de la democracia estadounidense como vía de progreso para los países periféricos” es lo opuesto a lo que representa la campaña de Trump. A diferencia de las organizaciones de base progresistas que llevaron a Evo Morales al poder en Bolivia y en las que Raúl participó, en los Estados Unidos, el movimiento de Trump es profundamente conservador y racista, cuyas profundidades Raúl no había entendido previamente. Aunque una forma de protesta pública y movilización popular, los objetivos del movimiento de Trump no son liberatorios, sino exclusivos, promoviendo el odio en lugar de la libertad, la violencia en vez de la justicia y la igualdad. Desde el punto de vista de un latinoamericanista, la retórica de la campaña--particularmente su nacionalismo racista y su primero-los-Estados-Unidismo--se ajusta a las ideologías que durante siglos han sustentado el imperialismo y el intervencionismo estadounidenses en América Latina. Raúl es listo para quedar sorprendido por este hallazgo, de la manera que parece haber sorprendido a varios americanos ingenuos. Pero aún así, se sintió decepcionado al ver que el santificado “American Way” era en la práctica tan diferente de los modos en que la democracia ha sido promovida por los Estados Unidos, en Bolivia y en todo el mundo.

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