Blogroll

Pages

  • LA CURVA DEL DIABLO

    Síguenos en nuestro canal de YouTube y escúchanos los domingos a partir de las 14:00 por Radio LIDER 97.0 FM o ingresando al radiolider97.bo

  • REFLEXIÓN POLÍTICA Y SOCIAL

  • ARTE Y LITERATURA

domingo, 27 de octubre de 2019

LAS SEÑALES SIMBÓLICAS EN EL PROCESO DE CAMBIO


Por Aldo Bailey[1]

En el contexto actual de la situación política de Bolivia, las señales de los símbolos que vaticinan que los problemas que se está viviendo estos días ya fueron del conocimiento telúrico de los y las sabias (amautas) de los andes en Bolivia.
“Los signos y símbolos permiten transmitir ideas en todas las culturas, desarrolla exigencias de comprensión y proporcionan facilidad de percepción y memoria. Los símbolos pueden componerse de información realista, extraídas del entorno, fácil de reconocer, y poseen el significado que se les asigna. Cuando no tienen semejanza física con la información que representan, su significado lo es por acuerdo social. Los signos son menos complicados que los símbolos. El símbolo en cualquiera de sus formas codificadas supone siempre un mensaje que requiere intérpretes cualificado para extraer su significado y lo que expresa en las diferentes culturas” (Florián Yubero).
Recordando un poco las interpretaciones simbólicas que no tomamos en cuenta, escribo este pequeño artículo desde el análisis de lo simbólico que es una de las vertientes que más me agrada de la antropología como ciencia que busca dar respuestas a los hechos de la realidad.
Estos últimos días en reunión con una de las autoridades de la Jurisdicción indígena la hermana Amauta Marcela Quisbert Pillco, nos contó que un anciano de su comunidad soñó un sueño en la que dos serpientes grandes se estaban peleando, y según interpretación de ella, dice:
“cuando las serpientes se pelean, las dos mueren”
Estos días caminando por las calles en efervescencia por la situación irregular del proceso de votación en las elecciones generales para presidente en mi país escucho los estribillos “Evo, Evo cabrón sos un hijo de p…, la p… madre que te pario, en un bloqueo realizado el día viernes en mi zona se repite este estribillo en boca de unas “señoritas” de la zona sur, me acerco a ellas y les pido por favor que no se expresen de esa manera, ya que ninguna madre es puta, por muy puta que sea, es una madre y todos somos hijos de éstas madres, ahí recordé el sueño y vi como el veneno de estas serpientes se destila por la boca de estas mujeres, veneno que terminara matando a nuestras sociedades.
A partir de estos hechos veo estas dos serpientes en plena conflagración, este veneno que se destila desde los dos bandos en disputa generalmente decanta en agresiones físicas que son azuzadas desde los discursos gubernamentales llamando a la racialización de protesta.
Aquí otros elementos que creo son pertinentes para entender un poco el contexto de los resultados de la votación y las advertencias de los sabios amautas de mi país.
Edmundo pacheco amauta que participo en los actos de posesión en la ceremonia de Tiahuanaco en una entrevista dada a ERBOL, explicó las cuatro señales que él interpreto y que indican que Evo Morales no podrá prolongarse en el poder. Asegura que son mensajes infalibles dentro la cosmovisión Aymara.  
“Han pasado siete patos negros encima de la cabeza de Evo Morales del noroeste al poniente, y el poniente es el símbolo de la muerte. Entonces yo le dije a un abuelo han pasado siete pájaros negros, es mala señal, él me dijo con palabras muy andinas que no toque nada y me quedé quieto”.
Otra de las señales que él interpretó en el mismo acto, es el de los Keros caidos.
En pleno acto realizado el mismo día en Tiahuanaco el ya fallecido Padre Sebastián Obermier rompiendo el protocolo quiso ir a saludar a las autoridades y el entonces el ministro Pablo Groux hizo caer los braseros con fuego.
“y al salir, del lado izquierdo, pateó dos keros (braseros) que estaban prendidos con fuego y cayeron al piso. Ahí es la señal más fuerte, la caída de los dos mandatarios, presidente y vicepresidente”.
Otro de los mensajes simbólicos es el de la perdida de la medalla presidencial.
“Ahí también la señal es muy clara, en un prostíbulo un personal militar totalmente fuera de contexto. Eso está mostrando que la naturaleza ya le arrebató el poder energético de los achachilas, de los apus. (…) Un Mandatario se ha ido (al aniversario de las Fuerzas Armadas) sin medalla presidencial, sin su banda y sin su bastón, el ejemplo es claro”
La pérdida del zapato derecho en el acto de inscripción de binomio Evo Alvaro
“Este hecho significa que alguien está cerca y representa una amenaza para los objetivos de Morales. Advirtió que no es un detalle menor que se le haya salido el zapato derecho”
El mismo amauta en declaraciones a ERBOL dice:
“Te está mostrando señales bien fuertes de que este gobierno no va más. El poder no se lo hemos quitado los amautas ni los yatiris ni los brujos, nadie, la naturaleza le ha arrebatado, que quede muy claro”
Otro de los acontecimientos recientes suscitados en el incendio de la Chiquitania cuando nuestro aun presidente se perdió en medio del bosque en llamas nos hace intuir que perdió el camino y recientemente el enjambre de moscas en la avenida Mariscal Santa Cruz en pleno centro de la ciudad fenómeno inusual según la tradición popular esto es un K´encherío (símbolo de mala suerte).
Estas y otras señales que desde lo occidental no son interpretadas, en la sabiduría ancestral son claros símbolos de que este proceso ha llegado a un fin de ciclo y que por angurria de poder no se está haciendo caso, esto parece que inevitablemente nos llevará a escenificar el sueño de las dos serpientes en lucha, por un lado la serpiente de los así denominados opositores y la serpiente del oficialismo en lucha fratricida, estamos viviendo un clima de incertidumbre y caos  que afectará a la convivencia pacífica de nuestra sociedad.


[1] Responsable de relaciones interinstitucionales de la Asociación Departamental de Antropólogos de La Paz


sábado, 26 de octubre de 2019

BREVES REFLEXIONES SOBRE LAS ELECCIONES, EL MESTIZAJE Y LA LUCHA EMANCIPADORA SOCIAL


Por Young-Hyun Kim

Este ensayo es mi reflexión como intelectual e historiador que ha investigado las luchas populares de emancipación social en Bolivia. Digo que solo quiero ofrecerles unas perspectivas que vienen físicamente a la distancia (Corea del Sur en este momento), pero con profunda simpatía a las/os amigas/os, hermanas/os, jilatas y kullakas de Chukiyawu-El Alto-La Paz que es la mejor parte de mi mundo.
La política boliviana continuará siendo polarizada y tambaleante como es fácil predecirlo. Es interesante reflexionar sobre cómo Evo Morales surgió como símbolo del “triunfo de los vilipendiados” (Víctor Oporto Ordóñez, 2002) durante los años 1990 y cómo se ha convertido – desde las perspectivas de no un pequeño número de ciudadanxs – en el último representante de “la vieja politiquería” en los recientes años. Mucha gente tenía gran esperanza del experimento notable del Estado Plurinacional con respecto a la posibilidad del nuevo horizonte de descolonización. No es raro que proyectemos nuestros anhelos y visiones sobre un político que encarna ciertas imágenes del cambio progresivo. Con frecuencia buscamos algún partido o líder político, cuya llegada al poder sea idéntica al cambio social que verdaderamente queremos como si él pueda solucionar los problemas complicados de la sociedad de la noche a la mañana. Es como el mesías salvador, o el profeta que proclama el destino inminente. ¿Hay cualquier advertencia contra “falsos profetas”? Quizás, para parafrasear los versos de J. Cole (2016), sea una culpa de la sociedad por idolatrar a un político que se presenta como indio. “Hubo un tiempo en que él era un héroe, tal vez. Esa es la razón por la cual su caída en desgracia es difícil de tomar.”
Bueno, sea el presidente Mesa o el presidente Morales, la emancipación social no es idéntica a cualquiera de ellos. Reflexiones intelectuales serias señalan que, en varios momentos de la historia, son las bases de la sociedad las que son el motor de la lucha emancipadora (p. ej. los comunitarios indios de 1780-1781 y 1899, los caciques-apoderados, colonos y comunarios de los años 1930s-1940s, los mineros, los indianistas y kataristas de los años 1970s-1980s, y los luchadores del 2000-2003). Tengo un horizonte antiestatal y soy crítico a la política nacionalista que quiere combinarse con el proyecto de estado-nación. Por eso estoy poco cansado de los debates políticos que revelan las obsesiones con quien (no) debe ser el presidente, en vez del pensamiento sobre cómo se enfrentan las contradicciones y las injusticias que el Estado perpetuará y nuevamente producirá bajo la bandera de “la revolución democrática” (MAS) o “la democracia restaurada” (CC). La democracia liberal es tan engañosa que las elecciones fomentan más juegos de politiquería para ganar como en partidos de deporte que el proceso emancipador para eliminar las causas estructurales de varias formas de exclusión social. No vuelvan a hacer el error de identificar a un líder político con la democracia, la revolución, y la emancipación. La emancipación social democrática no viene de gente como Carlos Mesa, Doria Medina y muchos otros representantes de la casta aristocrática y sus afiliados sino de lxs ciudadanxs que saben constante y permanentemente interpelar al sistema de poder que quiere imponerse sobre ellxs.
Como argumenta Raquel Gutiérrez Aguilar (2008; 2017), hay que concebir la política y la democracia más allá de la del Estado. Esta forma de política y democracia, en mi opinión, proviene de los movimientos de amplias masas que nunca dejan de interpelar al gobierno, de producir sus conocimientos acerca de la sociedad, de expresarlos haciendo frente a injusticias sociales capitalistas y (neo) coloniales, y de tumbar el poder político que perpetua aquellas injusticias. Si bien tal forma de política y democracia puede ser subordinada a una forma estatal que se conecta con “la democratización social” como teoriza René Zavaleta Mercado (1986), hay fuerzas sociales que no pueden y no deben ser subordinadas así.
Como escribía recientemente Carlos Macusaya (http://jichha.blogspot.com/2019/10/elecciones-e-identidad-indigena-antes-y.html), “lo indígena” ha dejado de ser “un elemento cohesionador de mayorías” en el contexto político boliviano durante los últimos años. Aunque se perpetúan varias formas de exclusión social que se vinculan estructuralmente al pasado colonial y el colonialismo interno actual, hablar de “lo indígena” como parte de la política emancipadora se ha hecho un tanto controvertido y de doble filo en parte por la política oficialista que ha selectivamente incorporado los símbolos y movimientos indígenas a su sistema de gobernación que produce sus propias formas de autoritarismo, corrupción y politiquería. ¿Alguien quiere proponer que haya que volver al modelo de mestizaje? ¿Quiere volver a forjar una homogeneidad cultural-social de un modo totalizante, negando el hecho obvio de que se estructura la sociedad desigualmente a lo largo de las líneas de división étnica racializada y de clase? Cualquier discurso de homogeneidad mestiza (Mesa 2013 + García Linera 2014) pierde vigencia a la luz de la realidad social en que unos nacen con todas las comodidades de la vida y otros tienen que trabajar en las calles desde la niñez y se superpone esa diferenciación socioeconómica con color de piel (¿Algunos jailones que anden en la Ceja, tal vez?). Bueno, hay una propuesta de “indianizar el mestizaje” como propone Silvia Rivera Cusicanqui (2010; 2018) con su concepto de “ch’ixi.” La verdad es que vivimos con diferentes herencias culturales y sociales que se nos han puesto a nuestros modos de comportarnos, pensar y vivir a través de las relaciones interculturales, de inter-clase y de inter-género que pasan en nuestra vida. Así somos con “manchas” innumerables que han dejado sus marcas en nuestro comportamiento, pensamiento y vida con todas las implicaciones de la relación de poder vinculada al colonialismo (interno), imperialismo, patriarcado y a muchos otros sistemas que producen y reproducen las desigualdades y las injusticias sociales. En ese sentido, existe un mestizaje, pero nunca produce una homogeneidad y soluciona permanentemente las contradicciones derivadas de la relación de poder incrustada en cualquier forma de mestizaje. Saben que el mestizaje es un proceso bien doloroso que implica dominación, violación y explotación. (¡Nunca produce una raza cósmica que viva en armonía!)
Las recientes movilizaciones en Chile y Ecuador demuestran que el sistema de opresión y explotación capitalista salvaje neoliberal alineado con castas políticas nunca deja de intentar imponerse sobre las masas. Espero que esas masas nunca pierdan su capacidad para interpelar y derrotar al sistema opresivo y explotador. Si bien hay gente que aún cree que el MAS representa una revolución contra ese sistema, la verdad es que su Estado encarna más lo que Eduardo Gudynas denomina “el extractivismo progresivo” que a pesar del adjetivo “progresivo,” significa una forma política económica de desarrollo que destruye la naturaleza y viola los derechos territoriales de las naciones indígenas amazónicas. Ya se ha aclarado tras los conflictos del TIPNIS que el MAS no quiere a los indios que interpelan a su monopolio de poder y a sus programas que engañosamente se han denominado “Socialismo Comunitario.” Bueno, hay sectores marginales rurales y barriales que han beneficiado de la política del MAS. No quiero negar que Evo Morales significa un verdadero cambio para no un pequeño número de personas. Como historiador, me pregunto harto cómo esta época de Morales se recordará en el futuro. La revisión de los casos de otros países (Evita y Perón en Argentina, Salvador Allende y Augusto Pinochet en Chile, Alberto Fujimori en Perú, etc.) puede ayudarnos, pero para siempre hay que reflexionar basado en las experiencias históricas de varios individuos y colectivos distintos en relación con otros.
Quienes Jorge Sanjinés (1989) denominaba “la Nación Clandestina” ya no son clandestinas ya que se ha visibilizado poderosamente en la forma de poder económico de comerciantes aymaras en los últimos dos o tres décadas. Ya no son las naciones clandestinas el aymara, el quechua, el guaraní, el uru-chipaya, y muchas otras que se han visibilizado por sus luchas por los derechos y libertad. Sus fuerzas no van a desaparecer con facilidad independientemente de quien gobierna como demuestra la historia de la resistencia subalterna en diferentes lugares y épocas. Bueno, habrá los historiadores, en mi opinión, que identifican este proceso de la visibilización de las naciones anteriores clandestinas con el poder representado por Evo Morales. Para unos, será así. Pero no dudo que habrá gente que tiene la conciencia del rol decisivo de las fuerzas históricas más importantes. Hay que recordarlo.
Con mi profunda simpatía
Baram
Young-Hyun Kim

viernes, 25 de octubre de 2019

LOS INDIOS ENTRE EL SILENCIO Y LAS PROTESTAS


Iván Apaza-Calle
¡Fanatismo! ¡Ceguera! ¡Odio! ¡Confusión! ¡Miedo! ¡Gases lacrimógenos! ... Eso es lo que se ve, lo que se siente, lo que se escucha y lo que llega a cada olfato.
El país está polarizado, señoras y señores, por ello ha salido a flote el racismo. Indios por aquí indios por allá, los indios pagando los platos rotos del mesismo y el evismo. ¿Y qué de los que dirigen?, no les interesa, para eso están los cipayos de ambos bandos, para provocar griteríos y plasmar su fanatismo. Unos chicoteando, los otros tomándose selfies y con el bad de beisbol en la mano, listos y prestos para golpear a quienes consideran inferiores. Esa es la realidad.
¿Carlos Mesa o Evo Morales? Ninguno de ellos. Ni el uno ni el otro; pertenecen a la vieja casta política que hoy por hoy está en crisis y que con los nuevos acontecimientos están cerrando el último ciclo de su generación decadente.
Hemos visto de cerca, cómo el primero masacraba en los conflictos sociales en el 2003 desde el Palacio de Gobierno, y cómo a los cobrizos nos hacía la vida imposible en todas partes. Durante su gobierno se ha visto charcos de sangre, y el muy carnicero se ha bañado con la sangre de grandiosas personas que defendían los recursos naturales. Y sí, creo que algunos hemos olvidado aquello sumándonos a las protestas contra el evismo, por sus consignas y por la bronca hacía la corrupción. Y el evismo, que en un tiempo traía esperanzas de igualdad civil, ha reproducido las mismas lógicas diferencialistas e instrumentalistas de los anteriores gobiernos, mitificando “el mundo indígena” y sobrevalorándolo hasta las nubes. Resultado: racismo positivo, paternalismo, pachamamismo. Y sí…, el evismo también se ha bañado con la sangre de muchos; asimismo, se ha hundido en escándalos de corrupción y manipulación de la justicia; pero, sobre todo, nos ha mostrado con el fraude la dictadura en ciernes y con esta, a la sociedad totalitaria.
Mesa y Morales, pertenecen a esa clase de viejos políticos a los que (mientras crecíamos) observábamos y escuchábamos en la pantalla chica; pero ambos, pese a quien pese, están jugando al mismo juego de hace décadas: la división entre cambas y kollas, el odio, el fanatismo, el racismo y…
Eso es lo que hay… A veces caemos ciegamente en ese juego fanático, satisfaciendo a nuestro ego, a nuestro grupo; pero en verdad, solo satisfacemos a los intereses de estos viejos políticos, a sus eslóganes y a sus panfletos, sin darnos cuenta que, de aquí a algunos años adelante, los que aparentemente pelean hoy, estarán dándose el apretón de manos. Será así.
Hay un giro de protestas en las calles de las ciudades, aquellos que ayer eran los espectadores, que se horrorizaron y condenaron las movilizaciones de la indiada, hoy han salido a protestar. Estos cuellitos blancos recorren la ciudad y aquellos que daban dinamitazos, de manos encallecidas, de sacos descoloridos y de rostros de sufrimiento, son los espectadores, están ahí mirando la pantalla chica en silencio, siempre en el silencio monolítico.
Todo este tiempo, los bautizados de “indígenas” han servido como instrumento en el evismo y en el mesismo, así quispes contra huancas hacían payasadas jugando al duelo de chicotes, y en las tierras bajas los campesinos estaban en el silencio monacal, silencio que fue aprovechado por el buen samaritano y salvador del medio ambiente; esos ecologistas jugaban también en ese mismo juego tratando de subsanar el llamado de su conciencia consumista. Pero ¿qué de los demás? Silenciados e instrumentalizados.
¿Victimismo? ¡No! Así son las cosas…, así se ve a la señora de pollera que observa atenta la marcha, y rápidamente las miradas de los protestantes están hacia ella. No es masista pero las miradas la acusan de masista. Lo aymara, lo quechua… lo autóctono se ha convertido en sinónimo de masista. Y mil veces no. No es eso. El MAS en el gobierno ha llevado como instrumento todo los elementos-culturales-en-potencia de varias naciones a su servicio, esos silenciados por el caudillo bárbaro no gobernaron jamás, sino un majito de blanco-mestizos poniendo a un indio como símbolo, han hecho creer que gobernaban y que estaban en el Poder.
Y el silencio de los demás, de aquellos que observan todo lo que está aconteciendo en el país colonial, se debe a que no se sienten identificados con las protestas cargadas de actitudes racistas ni con el gobierno, por eso no salen a protestar, están ahí, esperando a su verdadero mesías y no es Evo Morales ni Carlos Mesa.
El Alto, fin de octubre de 2019


 


USOS DE LA INDIGENEIDAD Y EL RACISMO EN LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES BOLIVIANAS 2019


Por Pedro Pachaguaya Yujra
Un amigo me contó como se votó en su comunidad aymara, toda la comunidad hizo una asamblea y ahí se decidió que todos apoyarían al MAS, eran 178 votos, ya en el conteo, votaron 176, dos no votaron porque estaban fuera, una persona no se presentó a votar pero el ánfora y sus jurados fueron hasta la casa de la persona para que vote en su cuarto, una vez que votó el ánfora fue cerrada, se contaron los votos y pues ganó el MAS de manera unánime. Para la democracia occidental todas estas prácticas serian delitos y anularían la mesa sin pensarlo, dirían "eso no es democracia", pero así es la forma en que se ensambla la democracia occidental con las prácticas indígenas de democracia.

Hace 10 años conocí a un niño de 12 años, su familia era de oposición y blancos, el sabía que yo apoyaba a Evo y me mostró un meme donde Insultaban a Evo y luego sonrió inocentemente, el año 2016 Evo se presentó a un referéndum, la idea era si evo podía presentarse a una nueva elección, en el referéndum perdió y pues prometió que respetaría el voto del pueblo, el niño que ya era joven se alegró mucho ya que como era de suponerse votó porque Evo se vaya, sin embargo una año después Evo dijo que no respetará la decisión del pueblo e igual se presentaría, el joven lloró de indignación y ya no cree en el mecanismo electoral.

Estas viñetas etnográficas son muy antagónicas pero muestran de alguna manera la forma dominante en que la academia (de izquierda y de derecha) y los grupos políticos representaron la forma de vivir la democracia en Bolivia.

Ahora bien hay mucha gente incondicional del MAS, le llaman el voto duro o podríamos decir sus incondicionales, la gran mayoría de estas personas pertenecen a grupos indígenas y barrios populares. Respecto a la forma de gobernar, se observa que floreció una burocracia que solo favorece a sus partidarios, lo cual no debería extrañarnos siempre es así, sin embargo son 14 años.

Por otro lado hay mucha gente que no le perdona al MAS no poder participar de los beneficios del Estado. (Empleos, contratos, puestos políticos), gran parte de este grupo son jóvenes de 18 años en adelante, crecieron sin sentirse parte del gobierno, en otras palabras son oposición.

Ahora bien al 83% del recuento la oposición al MAS, celebró porque la tendencia estadística anunciaba un virtual balotage, Evo en respuesta dio una conferencia de prensa señalando que el 17% que faltaba era el voto rural (léase indígena) y con ese voto ganaría.

En ese escenario se desarrollaron las elecciones presidenciales,  y con una negligencia total el Tribunal Electoral  al 83% detuvo el escrutinio de votos durante un dia. Para muchos entendidos eso dio lugar al surgimiento del rumor de fraude. Entonces estos jóvenes están “calientes” ya no creen en el mecanismo democrático y empezaron a movilizarse en marchas bloqueando los caminos y en muchos casos quemando las instituciones electorales.

En respuesta Evo llamó a sus incondicionales a defender el voto indígena, consecutivamente las comunidades indígena y campesinas afines al gobierno enarbolaron el discurso que se respete el voto indígena

Hasta el momento hay enfrentamientos y movilizaciones en los nueve Departamentos de Bolivia. Socialmente los dos bandos se acusan de racistas, hay muchos indígenas que quieren que se vaya EVO, pero se dan cuenta que si apoyan a los jóvenes estos los patearan porque hay serias practicas racistas en este bando.

Desde hace años se viene criticado la forma en que se construyó de manera ideal y luego se gestionó la categoría indígena. Hay una gran cantidad de indígenas que accedió a la modernidad (con todos los males que ello implica), es decir la idea de Evo como el buen salvaje está seriamente criticada. Inclusive  hace como un mes Bolsonaro presidente de Brasil decía lo siguiente respecto al tema indígena y  Evo Morales en Bolivia

Ahí, un indio puede ser un presidente sin problema alguno (…), vemos eso como una evolución de los pueblos y felicidades a Bolivia (…) Aquí en Brasil, un indio tiene que estar confinado dentro de su reserva, dentro de su tierra, él no puede hacer nada dentro de la misma” (EL Dia 2019-09-06)

Ese indígena del cual habla Bolsonaro, es la mayoría en la actual Bolivia, en su mayoría apoyó a Evo y por eso los llamó para que defiendan el proceso de cambio, porque representarían el voto rural indígena, que según ellos, está siendo discriminado por los blancos.

La oposición hasta el momento no tocó el tema indígena, recurre al discurso de que todos somos bolivianos pues enarbolan el himno nacional como discurso de lucha, asimismo la iglesia empezó a jugar un rol importante puesto que ya se vio varios dirigentes tomar agarrar la biblia para obedecer sus mandatos y en varios cabildos convocados, inician con una oración para que el divino se haga cargo.

Hace 10 años Bolivia estaba conflictuada en dos bandos, el principal desafío del MAS (que esas veces era tenía una propuesta vigorosas) era disipar esa fractura racial, que posee Bolivia. Con una serie de políticas logró controlar esa arremetida racial. Actualmente la propuesta del MAS por un proceso natural esta envejecida, aún tiene el apoyo de las bases indígenas y populares.

En conclusión tenemos a un gobierno que durante más de un decenio aprendió a utilizar muy bien el discurso del racismo y una oposición que aún no logro entender la formación social Boliviana.

En ese sentido las dos viñetas etnográficas que describimos dependiendo como las manejemos se prestan a ser utilizadas por el discurso del racismo, es necesario que sean contrastadas con más casos concretos en las elecciones, por lo tanto es urgente entender ese voto incondicional que posee Evo y a su vez el voto que está en su contra, nos están enviando señales sobre cómo es percibida y ejercida la democracia y su relación con la etnicidad boliviana.


miércoles, 23 de octubre de 2019

ESCENARIOS DE CONFRONTACIÓN Y DESENLACES IMPREVISIBLES


Por Pablo Mamani Ramirez

Hay que recordar de cómo empezó la guerra interna e internacional en Siria, y por qué cayó la ex URSS. Y también hay recordar de cómo se produjo la primera guerra independista de América  dirigidos por negros de Haití a la cabeza de Tussaid y terminada con Desailines.

El Presidente hoy ha puesto en juego unos escenarios impredecibles y muy peligrosos.

Y esto es un escenario primero de confrontación civil. Pero esto según cómo se suceda los hechos puede tornarse en guerra fratricida de civiles contra civiles y militares contra militares y guerra de regiones y de étnias-clases.

Y en Bolivia hay dos guerras suspendidas que hemos hecho referencia en varios eventos.

Una es la racial-étnica y la otra es la regional con la oligarquía cruceña. Evo no ha resuelto ninguno de ellos. Más bien los ha alimentado a esas oligarquías. Y es ahí ahora por donde vuelven los demonios.

El sustrato racista de las oligarquías bolivianas se han activado radicalmente en estos días. Algo peligroso. Lo que supone que el racismo étnico-clase no fue derrotado en Bolivia dado que en el gobierno del MAS estuvo vigente y también en las viejas clases-etnias medias y élites blancas del país. Ahora se está convocando a esos demonios atávicos del pasado.

La mala decisión de un médico puede provocar la muerte de una persona, muy lamentable, pero la decisión de un político de miles de personas. Ahí es el detalle de una decisión política.

En esos escenarios, el uso a mano alzada de las imágenes indias y los indios por la izquierda jailona y también hoy por las viejas oligarquías, lo explotan para no solo estigmatizar al masista, sino a todo que parezca a indio o India. Y esto es sumamente peligroso y potencialmente explosivo.

La gente ahora que está en las calles no son todos jailones pero ya tienen inserto en su mente que hubo fraude. Y los hubo. Y eso es difícil de quitarlos.

Si los peores escenarios se cumplen, los primeros en sufrir van a ser la gente aymara quechua urbano o rural que ha emprendido impresionantes dinámicas socioecomicas en todos sus niveles, campo-ciudad. Y luego llegarán los olañetas del siglo XXI y sobre las cenizas volverán a poner en sus manos al país a su servicio.

Entonces varios militantes de las ideologías propias dicen que los militantes de las corrientes ideológicas del indianismo-katarismo y otras  tendrán que alistarse para jugar el papel de los Tussaid  y Desailines como lo hicieron en nuestro medio los Katari-Sisa o los Willkas.

La oligarquía cruceña ha jurado su propia patria hace 50 años atrás. Lo cuales es otro gran aditamento al tema de hoy. Y es un tema central del planteamiento del federalismo.

Ojalá de las escaramuzas pasemos a la democracia según nuestros moldes culturales e Institucionales.

Lo otro simplemente es imprevisible.


viernes, 4 de octubre de 2019

AYMARÄTWA (SOY AYMARA)


AYMARÄTWA (SOY AYMARA)[1]

A lo largo de nuestra historia, mucho se ha hablado y se habla del pueblo Aymara de Bolivia. Desde inicios de la república fue catalogado por sus detractores como “pueblo enfermo”, en la revolución del 52 los nacionalistas le quitaron su identidad nombrándolo “campesino”, y en los últimos quince años, junto a los otros pueblos indígenas del país, se lo ha considerado “reserva moral del mundo“. Todo esto a partir de la mirada ajena, del uso instrumental de los gobiernos y de las corrientes ideológicas de turno.  Sin embargo el Aymara, cuerpo y espíritu del altiplano andino, ha ido avanzando a paso lento, pero seguro, en la disputa de espacios geográficos, culturales, políticos e intelectuales. De nada sirve hoy tratar de delimitar lo Aymara, tratar de conceptualizarlo. El Aymara es un devenir, un pueblo versátil que con trabajo y fiesta pone color y ritmo a cualquier escenario donde se encuentre.
El Aymara como cultura, como nación, expresa en sus distintos cuerpos, sus distintos modos de vivir y mirar el mundo. Es en su práctica cotidiana donde están expuestos los principios heredados de los mayores, como el Ayni y el qhip nayra, y es en su práctica también donde estos principios dialogan con las distintas lógicas externas. De ahí que es importante no limitarse solo a leer sobre el pueblo aymara, sino verlo, mirarlo, sentirlo.
            Roger Adan Chambi Mayta, El Alto, Bolivia. 



Qullan jaqïpxtanwa

Qullan wiñay Aymar jaqïpxtanwa.
Tutuk q’ara thayarus atipirïtanwa.
Arus saräwis taqi pachan uywirïtanwa.
Wiñay qullan jakaw jathachirïtanwa.
Urinsayat aransayat mayacht’asipxañäni.
Saräwisan jathanakap yapuchapxañäni.
Achachila, jisk’alalanakamp aruskipapxañäni.
Aruskipt’asipxañanakasakipunirakïspawa
Aruskipañankiw taqimp suma qamañaxa.
Aruskipañankiw jakäw jathachañaxa.
Aruskipañankiw wawar thakhi yatichañaxa.
Aruskipt’asipxañanakasakipunirakïspawa.

Rubén Hilari, El Alto, Bolivia


This is Aymara

"There are several ways you can visit El Alto. Every Sunday, buses depart from Plaza San Francisco to see “chola” wrestlers. You can also take one of several new teléferico lines where you’ll also zoom over their houses and neighborhoods. If you’re lucky, you get to dance Morenada and drink beer with them in the streets. If the timing is right, there may be an “electro-preste” where you can go to a rave inside one of their mansions, those delightfully strange” and “curious” buildings people call “cholets”. Returning to the city, you might discover your teléferico has wifi so you can upload your photos to social media. You’ll get fifty “likes” before you even arrive. But you can’t come up with a tagline: “These homies live in Transformers; they are Transformers!” you think to write. You try to make sense of the insensible.
How do you relate to these portraits? They are Aymara, they work, they have rituals, they celebrate Halloween and Todos Santos, they listen to rock, cumbia, hiphop and Nirvana but also dance for Tata Santiago. Some speak Aymara and some do not. Some speak English and others do not. Some live in brick houses, others live in “transformers.” They are all transformers but not how you might think of them to be. This is urban modernity, at the same time that it is much more. This is Aymara."
                                        Amy Kennemore, Tijuana, México




[1] Estos textos acompañaron la exposición de fotografías del Proyecto Aymaratwa, en la ciudad de El Alto y La Paz en el mes de Agosto del 2019 dirigido por Manuel Seoane.

Con la tecnología de Blogger.

VISITAS A LA PÁGINA