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miércoles, 28 de diciembre de 2016

DAKAR CULTURA Y MAL DESARROLLO

Pedro Pachaguaya[1]

La próxima semana Bolivia será parte del imponente fenómeno llamado Dakar, toda la prensa deportiva será hipnotizada y deslumbrada por  príncipes del medio oriente, magnates millonarios y excéntricos aventureros que llegaran conduciendo coches que valen cientos de miles de dólares ataviados con un casco, guantes, botas uniformes llamativos anunciando en el cuerpo marcas transnacionales de ropa deportiva “Naik”, “Ribuk”, “Cat”, el contexto alienta a que estos pilotos sean concebidos como superhéroes que conducen maquinas que representan el triunfo de la modernidad surcando comunidades habitadas por pueblos indígenas y campesinos.

Varios municipios y comunidades aprovechan la organización del evento para promocionar la danza la música, los productos alimenticios y los atractivos turísticos, es un espacio donde el folclore se confunde con la cultura, da la impresión que las comunidades danzan o se visten con la ropa de fiesta a tiempo completo, es decir se da una imagen reducida y equivocada de lo que son las comunidades y mucho menos se muestra su problemática educativa, ambiental o económica.

A su vez programas dedicados a la farándula y al deporte promocionan la llegada de este evento describiendo al por menor los detalles de organización, mujeres presentadoras de televisión que cumplen el canon legítimo de belleza socialmente reconocida (es decir son lindas), son utilizadas por los medios para que muestren las cualidades y los beneficios que este evento trae para Bolivia, realizan notas a los dos “superhéroes bolivianos” que son los “genuinos guerreros” para luchar frente a estos extranjeros y lograr que Bolivia entre a esta modernidad anhelada. Sin embargo, este año es diferente! Muchos están conscientes que el agua esta escaseando y en el futuro la escasez se agravará. Para tal efecto surge el slogan un, “Dakar Autosustentable”, esto implica que los superhéroes no gastaran ni una gota de agua boliviana. En el evento cada uno cargara su propia agua traída de Argentina. Con esto los organizadores del evento nos alientan a no ser despilfarradores y por ende a luchar contra el daño ambiental causado por las maquinas.

Ahora bien imaginemos el efecto visual o mejor dicho colonial producido en los lugares donde atraviesa este evento, todas las comunidades agropastoriles donde viven hermanos  se convierten en marginales para dar paso a una competencia que se vanagloria de traer la modernidad y además transformar estos territorio como lugares “turísticos”. Este fenómeno hace que la sociedad y las comunidades perciban a estos pilotos como héroes de otras partes e invisibilicen a los profesionales que investigan y escriben artículos para denunciar el daño que estas actividades causan.

Pese a que existen denuncias e investigaciones comprobadas del daño ambiental que toda esta lógica modernista y desarrollista produce a partir de estos eventos, parece que dicha información no causa el impacto deseado, da la impresión de que dichos efectos no importaran. Bolivia al ser un país empecinando en llegar al “mal desarrollo” (Vandana Shiva. 1988) acoge con beneplácito este evento que brinda “culto a la maquina” y que ofrece la oportunidad de acceder a una modernidad que llego a sus límites y que destruye al planeta. Es decir el concierto que la modernidad ofrecía, finalizo, el espectáculo fue decepcionante (daño ambiental, contaminación calentamiento global, explotación, intolerancia xeonfobia genocidio etc), sin embargo la gente no logra ver ese lado oscuro solo ve el triunfo de la maquina y el show frívolo de este tipo de eventos, nosotros aun queremos entrar a este horrendo espectáculo y para colmo la entrada nos la vendieron tarde y al doble de precio.

Este culto a la maquina esta internalizado en los cuerpos y las instituciones bolivianas, por lo que para los investigadores ambientales y sociales hacerle una crítica podría llegar a ser un suicidio ya que son acusados obstruccionistas alarmistas e inclusive ignorantes.

Por eso es importante denunciar el impacto social y colonial que este evento produce (no olvidemos que el Dakar inicio para correr en las colonias francesas), si deseamos realizar una crítica honesta al Dakar, y así poder reducir el culto a la maquina, a la modernidad y al mal desarrollo, es importante comprender el significado de la modernidad, el desarrollo y los superhéroes que corren para la cultura boliviana.

Sin esta crítica y comprensión del Dakar como un símbolo y un camino para acceder a la industrialización y a la modernidad que los actuales administradores del Estado Plurinacional pregonan, en vano realizaremos investigaciones y análisis económicos y ambientales que denuncien los impactos devastadores y colonizadores que este tipo de eventos ocasiona a nivel social y ambiental (Kay Milton 1996).

Por lo tanto es urgente conocer los valores los símbolos prácticos y discursivos que la organización del Dakar activa en los bolivianos, para que de esta forma podamos unir este enfoque al de los ambientales y poder desmontar las bases del mal desarrollo y relaciones de colonialidad que este evento ocasiona, al brindarle culto a la máquina. 






[1] Secretario Académico de la Asociación Departamental de Antropólogos de La Paz

lunes, 26 de diciembre de 2016

LOS INDIANISTAS Y LA CONCIENCIA HISTÓRICA

Por: Henry Quispe
“La fuente donde bebe el indio es del pasado y lo hace con la intención de seguir viviendo en el futuro” Ayar Quispe.
En los círculos de estudiosos indianistas, gira un imaginario pernicioso de suponer al indianismo como una ideología que no complace completamente a la sociedad colonizada, por ser muy arcaica o radical. Como única solución a esta, se busca ablandar o desestabilizar al indianismo para asemejarle al pensamiento divergente del pueblo colonizado. Obviamente el indianismo se debe superar o mejorar, pero esto no significa volverlo menos liberatorio o asimilarse al ideario de la sociedad ofuscada. En este tiempo, no es de extrañar la discrepancia entre el indio sumiso y el indio rebelde, porque cada uno expresa un pensamiento diferente y contario. O sea “el indio no nace dotado de principios políticos e ideológicos, ni trae ya formada la conciencia india, sino esta tiene que ser cultivada con mucho cuidado y dedicación”[1].
La desvalorización de lo propio y la omisión del pasado histórico son productos de los procesos del colonialismo configurados desde una visión q’ara para embriagar y dominar al colonizado. Hacer creer que lo propio es inferior y lo foráneo como superior; hacer creer que la invasión es justa y natural. Todo ese ofuscamiento colonial entronizado en el imaginario del indio e india, valió para robustecer y garantizar la continuidad de la dominación blanco-mestiza sobre los autóctonos.
El establecimiento de instituciones coloniales de disolución caótica social, acarreó a formalizar labores de domesticación con el propósito común de transformar la esencia humana del autóctono. Formar un modelo de hombre y mujer que exalte, admire y se aferre al blanco, para ser fiel sirviente del sistema que oprime. Los comportamientos (del indio alienado) son las que alimentan a la reproducción colonial de relaciones de dominación entre el opresor y el oprimido. De ahí pues, hoy el indio del contemporáneo actual es sumiso, ciego y enajenado; reproduce de manera inconsciente todo lo foráneo.
Por ejemplo el sistema educativo —de carácter colonial— implantó en el cerebro indio un complejo de inferioridad donde induce a valorar más lo foráneo y deslegitimar lo propio. Los conocimientos asimilados durante el proceso educativo, fueron conocimientos configurados desde una mirada dominacional eurocéntrica ajenas a la realidad y necesidad del pueblo. El indio e india fue concebido como un objeto de domesticación, donde su esencia psíquica es moldeada al gusto y sabor del opresor. En esa dinámica, para los indios la relación colonial entre el indio y el q’ara les pareció natural, por ende no tuvieron un pensamiento crítico y cuestionador al sistema imperante.
Ante esta situación de ofuscamiento, la purificación mental del colonizado será resultado de la toma de conciencia histórica que llevará por el derrotero de la liberación. Es decir,  cuando se asuma la conciencia histórica, el indio sumiso pasará a ser un indio insurgente y por ende un peligro para la casta blanco-mestiza.
En nuestro tiempo actual, un aymara-quechua precolonial no puede compararse con un indio contemporáneo, porque el colonialismo ha producido un cambio en sus formas de vida, en sus actitudes y en su forma de pensar del autóctono. “Con [l]a invención de la historia logran anestesiarnos o aletargar nuestra mente y a su vez la liberación”[2]. De ahí pues, hoy veremos que un indio contemporáneo no ciertamente es un aymara concreto similar a un aymara o quechua del periodo precolonial.
En una presentación del libro de H. C. F. Mansilla titulado  “Filosofía Andina y Filosofía Occidental” en la Universidad Pública de El Alto, se ha recogido las palabras del autor, donde ignorantemente introduce en un solo saco al aymara precolonial y al aymara contemporáneo (colonizado). Por ejemplo, exclamaba con estas palabras: “… los aymaras también se dedican a acumular capital a tratar mal y a explotar a la gente que ellos tienen bajo su mando cuando son empresarios, los aymaras también producen complicadas triangulaciones comerciales financieras (…) se comportan como todo el mundo, por lo tanto yo creo que los seres humanos extraordinariamente iguales en todo el planeta, son también iguales en lo que podríamos llamarlo negativo en su afición al egoísmo, a acumular bienes, a tratar a los seres humanos como menos recursos laborales, en eso los aymaras cuando lo pueden hacer lo hacen como el resto de todos los otros pueblos del mundo[3]. Lo que hace referencia Hugo Celso Felipe Mansilla, es a aquel aymara colonizado, y sí es colonizado, es exactamente un indio o india, no propiamente un aymara concreto. Si lo analizamos la noción de Mansilla, veremos que no porta mínimamente una conciencia histórica y por ende ignora el proceso del colonialismo que sufrieron los aymaras. Los colonizados en tiempos de guerra, no pueden valerse completamente de una conducta intachable. La lucha en nuestro tiempo es de igual a igual. Lo que requiere el aymara colonizado es una conciencia histórica, pero no para convertirse sumiso, sino para darse cuenta de la situación colonial que se encuentra sometido.
En los principios del proceso colonial, el colonizado tuvo las cadenas de esclavitud atadas en los tobillos, en el cuello y en las muñecas; ahora “las cadenas están más adentro, se han internalizado, están en su corazón, en su mente”[4]. O sea, las cadenas de esclavitud pasaron a ser más camuflados; de visibles a invisibles. Entonces cuando las cadenas se convierten así (clavadas en el pensamiento), ciertamente dirige al colonizado a reproducir inconscientemente las relaciones de dominación y opresión. Es decir, el indio se constituye opresor de si mismo, por lo tanto para romper las vendas o los prejuicios coloniales, necesariamente requiere alimentarse de la conciencia histórica, porque es aquella que librará de las tinieblas coloniales.
Cada hora que pasa, es hora que ofusca más la mentalidad del colonizado; olvida con mayor intensidad su pasado histórico, y en consecuencia, la recuperación de su memoria histórica se hace más complejo. De ahí pues, el rechazo del uso del término indio y del indianismo, procede desde el propio colonizado, no solamente desde la casta blanco-mestiza. Esta actitud contraproducente deviene cuando se tiene relegado el pasado histórico. Entonces el tiempo es un factor que contribuye a embriagar más al colonizado, y por lo tanto el asumir responsabilidad del trabajo ideológico y político (de concienciar al pueblo) se vuelve un deber urgente y diario del indianista.
La conciencia histórica es el conocimiento que tiene el indio sobre sí mismo y de su entorno colonial. Esta deriva a partir de la historia real no oficial relacionando positivamente con su ética. La conciencia histórica combina el ser y el deber interrelacionando el pasado, presente y futuro.  Acudir al pasado histórico, es darnos cuenta de la situación colonial que vivimos desde la invasión (1492 a nivel Abya Yala y 1532 a nivel Tawantinsuyu) hasta el día de hoy.
Para purificar nuestro cerebro es necesario primero tomar conciencia de si mismo, así nos encaminaremos por el sendero de la liberación. La “conciencia histórica nos desacomplejará primero, luego nos dará un espíritu de independencia y, finalmente nos condicionará la ideología a seguir”[5].
Sumergirse en el pasado histórico, significa  analizar y entender los siguientes momentos históricos: 1). El desarrollo histórico y cultural de la civilización aymara-quechua (antes de la colonización); 2). La invasión europea y 3). Las luchas anticoloniales desde la muerte del primer indio hasta la actualidad. El análisis serio y estricta de los tres momentos históricos, da un conocimiento diferente y contrario a lo que se adquirió en los centros educativos: la historieta oficial.
La mayoría de la sociedad fulgura de un conocimiento histórico embaucador, formulados desde la óptica blanco-mestiza e impuesto desde el Estado. A este sistema de conocimientos Wankar calificaba de historietas[6], porque fueron escritos con cerebros blancos, contrarios y falsos, relatan desde una mirada colonial en beneficio e interés de su casta. En ese afán, uno para romper con este prejuicio, debe alimentarse de fuentes verídicas que dará un pensamiento crítico y contario a las historietas impuestas por el sistema colonial.
La comprensión del desarrollo histórico cultural concretamente de la civilización aymara-quechua, nos orienta —a los colonizados— a ubicarnos y a escudriñar nuestra identidad real y la situación en que se encontraba nuestros ancestros. Comprenderemos las formas de organización (económica, social, política), la cultura, la visión, y otros aspectos del periodo precolonial. En realidad, el quien gobernaba en el antiguo Tawantinsuyu era el propio autóctono, no fue un blanco ni cualquier forastero. La  identidad real del autóctono no fue impuesto, no fue boliviano/a, porque la Bolivia es de aquel extranjero, específicamente del q’ara que ocupó de manera salvaje e injusta nuestro territorio. Con la conciencia histórica llegaremos a conocer la sociedad precolonial que vivían sin opresión, sin hambre, sin explotación y sin dominación de unos sobre otros. De ahí pues, nos daremos cuenta, el por qué del segundo Tawantinsuyu como proyecto político del indianismo.
La inconsciencia siempre hace hablar al colonizado cosas incoherentes y contraproducentes cuando se trata de liquidar al sistema opresor. En tanto se desconoce la invasión brutal europea, no entenderemos la injusta ocupación salvaje que practica el q’ara. Solo la toma de conciencia histórica puede hacer admitir al colonizado el injusto usurpación del poder constituido. La conciencia dará entender por qué llegaron, para qué, cómo llegaron y por qué los asesinatos a nuestros ancestros. Así entenderemos que esta invasión es injusta y por lo tanto la recuperación del poder es justo, por derecho y sagrado.
En este tiempo, la lucha armada como un medio para la liberación india, es refutada por aquellos ingenuos tildando de exagerado o radical. Uno que tiene ausente la conciencia histórica queda con una conducta mansa y sumisa. Sin embargo, cuando uno asume la conciencia histórica, entiende con cabalidad las luchas contra todas las formas de dominación como un medio correcto y seguro para la descolonización absoluta y verdadera. Este medio de lucha no es un invento caprichoso de hoy, sino data desde nuestros ancestros. En otras palabras, la guerra se inició con nuestros abuelos que hoy no llegó a concluirse y por tanto concluirlo es un deber nuestro. En ese marco, el indio sumiso, alienado y enajenado, debe entender las causas de la lucha, su objetivo y su importancia como continuidad en nuestro tiempo.
Generalmente el análisis serio del pasado histórico y la toma de conciencia histórica, conduce a desembocar a las siguientes conclusiones:
1). Que existe dos matrices de civilización, uno que es propiamente de las sociedades precoloniales autóctonas y el otro se entromete desde la invasión europea, porque en nuestro mundo actual “el desarrollo histórico de las sociedades no es única, ni iguales”[7]. La matriz civilizatoria occidental ha tenido más prioridad durante el proceso del colonialismo y por ende opaca a la matriz civilizatoria precolonial.
2). Que a partir de la invasión hay un cambio estructural social, donde el kolla se convierte en indio o india, lo que significa que el colonizado u oprimido se vuelve en sujeto insurgente, que lucha contra el sistema imperante.
3). Que en el proceso histórico de lucha hay un trabajo pendiente e inconclusa: Esta es la lucha armada, que ciertamente conduce hacia la liberación total del Qullasuyu ancestral. De ahí entenderemos que, concluir la lucha es un deber del indio e india y para ello necesariamente nos guiaremos de la ideología del indianismo.
4). Y por último el colonizado comprenderá la relación colonial de opuestos; entre la Bolivia q’ara y el Qullasuyu indio; entre el Estado y Nación. Una Bolivia centenario constituido en Estado que oprime al indio Qullasuyino, y que el indio ofuscado simplemente obedece a la Bolivia q’ara. Esta relación es la que cuestiona uno que adquiere la conciencia histórica.
El indio/a del contemporáneo actual rechaza el indianismo porque no comprende su pasado histórico; las matrices de civilización (foráneo y lo propio), la lucha anticolonial inconclusa y las relaciones coloniales entre Estado y Nación. De ahí como primer requisito que debe tomar un indio sumiso es la conciencia histórica y quienes conducirán hacia nuestro camino, son ciertamente aquellos indianistas que mínimamente adquirieron la primera conciencia india.
Para entender con cabalidad al indianismo, uno recurre al pasado y de ahí identifica su raíz. Al respecto Yawar dirá: “Cuando uno habla del indianismo, uno siempre va hablar del pasado, ya que el indianismo surge a partir de ello”[8]. Uno se comprende a sí mismo porque ya tiene la conciencia histórica y por tanto se vuelve en indio insurrecto que se diferencia de un indio sumiso, ofuscado y alienado; ya no rechaza el uso del término indio ni al indianismo.
En los últimos años los estudiosos del indianismo parecen haber entendido la conciencia histórica como estéril o estático. Sin embargo cuando uno asume la conciencia histórica inmediatamente tiene la responsabilidad de mostrar el camino hacia la conciencia histórica a los indios que aun no se han liberado de la oscuridad colonial. Profesar, difundir y fortalecer el indianismo es la tarea permanente de un indianista. El pueblo debe enterarse del pasado histórico para tomar un primer paso y llegar a ser un indianista,  de esta manera se alcanza a ser un poder solido. Cuanto más entiendan al indianismo será más fácil tomar el poder.
Un indianista que tiene la conciencia histórica automáticamente debe difundir, propagar y mostrar el camino a los indios sumisos. Debe trabajar como un evangelista o cristiano. Obviamente no es tan fácil, por eso la diferencia con las otras ideologías incorrectas, que solo buscan lo fácil. El indianista trabaja desde las bases, no escala a costa y sudor de otros.
Generalmente los estudiosos del indianismo rebelan sus trabajos intelectuales escritos en los periódicos o en libros. Pero para marchar correctamente siempre es necesario fijarnos las cuatro dimensiones, de ahí pues nace esta interrogante: ¿Para quién se escribe? Si se escribe para el indio, obviamente tendrá que ser expresado en tono indio de manera que penetre en su pensamiento y corazón. Ahora si se escribe para los blanco-mestizos, pues solamente se llega a potenciar al q’ara para que siga jugando en la instrumentalización de lo indio. Entonces, para garantizar la concienciación y dotar de una conciencia histórica, el indio que quiere ser indianista debe moverse con tenacidad; en lugar de estar coqueteando al blanco, debe coquetear al indio sumiso, porque el sujeto que necesita liberarse de la oscuridad es el colonizado, no el colonizador.
Para marchar correctamente siempre es necesario la prudencia. Al respecto Felipe Quispe dirá: “Hay que manejar fino, con guantes blancos y pinza”[9]. Es decir, se debe avanzar con mucho cuidado, sin meter mucho ruido, de manera que el q’ara quede sorprendido. Por eso pues, un indianista antes de hablar y dirigir, debe mirar y pensar en cuatro dimensiones, para saber dónde está y en qué condición se encuentra, así sabremos cómo, cuándo y en qué ritmo debemos hablar y movernos para garantizar nuestra liberación y el restablecimiento del segundo Tawantinsuyu.
Henry Quispe
La expansión y la difusión de nuestra ideología es fundamental para formar un movimiento grande a nivel continental. Mientras el indianista no cumpla estrictamente su rol, el indio sumiso seguirá refutando a la ideología libertaria indianista, pensando que somos de India.
El poder indio no llega de lo nada, no cae del cielo, se logra con el trabajo ideológico político serio y responsable de los indianistas. Es decir “se tiene que derramar por todas partes la semilla de la rebelión”[10] mostrando al pueblo el camino hacia la toma de conciencia.
Un indio que ha llegado mínimamente a una etapa de conciencia ideológica debe trabajar con seriedad; en lugar de hacerse contaminar con el olor blanco-mestizo, debe hacer que el indio sumiso se enamore del término indio y del indianismo. De esta manera lograremos un movimiento grande y fuerte para lograr nuestra liberación total a través de la guerra comunitaria de ayllus antes que el método electorero. Pues así nos daremos cuenta que este indio es indianista porque será quien está marchando por el camino correcto y seguro.
Notas bibliográficas:




[1] QUISPE Ayar, (2011). Indianismo. Qullasuyu. Ed. Pachakuti. Pág.43.
[2] APAZA Calle Iván, (2011). Colonialismo y Contribución en el Indianismo. Qullasuyu. Ed. Pachakuti. Pág. 104.
[3] Palabras textuales de Hugo Celso Felipe Mansilla, el 18 de agosto de 2016.
[4] REYNAGA Burgoa Ramiro (Wankar), (2005). Tawa Inti Suyu. Pág. 9.
[5] CARNERO Hoke Guillermo, (1968). Nueva Teoría para la Insurgencia. Perú. Pág. 103.
[6] Véase Tawa Inti Suyu de Reynaga, Pág. 8-9.
[7] APAZA, Op. Cit., Pág. 106.
[8] Palabras vertidas por Yawar Copana en el Foro Debate que se llevó en UPEA el 23 de agosto de 2016.
[9] QUISPE Huanca Felipe, (2013). La Caída de Goni. Qullasuyu. Ed. Pachakuti. Pág. 14.
[10] QUISPE Ayar, Op. Cit., Pág. 87.

martes, 20 de diciembre de 2016

LA EDUCACIÓN EN TIEMPOS DE OPRESIÓN COLONIAL

Por: Ivan Apaza-Calle
MORFOLOGÍA DE LA EDUCACIÓN COLONIAL
Para poder entender la educación actual (que es colonial) se hace imprescindible realizar un estudio al Estado como instrumento o máquina de domesticación[1] Ciertamente, los Estados actuales en América, son continuidad colonial o un grillete del colonialismo, un cambio de látigo del padre al hijo, del español al criollo que, da seguimiento y potencia la opresión colonial, asimismo el Estado de hoy que es plurinacional, es una reforma del Estado colonial con nuevas formas de dominio.
El Estado colonial, es toda una maquinaria constituida, no solo por  un territorio y población , sino que a la par va acompañado de leyes que regulan la conducta de la sociedad[2] oprimida, a su misma vez son estas normas que justifican la represión a través de instituciones castrenses. Efectivamente el Estado colonial, es una institución de instituciones que tiene ese fin de domesticar a la sociedad colonizada por medios pacíficos (escuela, universidades, iglesias, opinión pública) y violentos (FF.AA., policía, etc.), moldeando, blanqueando la mente de los oprimidos.
La institución educativa, es aquella que imparte en los educandos a través del currículo, conocimientos y saberes coloniales; el maestro es un pequeño instrumento o agente intermediario entre el currículo y el educando.
El currículo, en el fondo siempre lleva una ideología; los contenidos justifican y legitiman al Estado y al grupo de individuos que acaparan el Poder. De ahí que, la educación en tiempos de opresión colonial es la institución del lavaje cerebral y el amoldamiento de la mente del oprimido, del indio dando como resultado sujetos domesticadas con mentalidad colonial; las cadenas de opresión colonial están ahora insertadas en el cerebro, por tanto se piensa como blanco, en efecto existe hoy individuos con piel negra y mascara blanca[3]. Con respecto a este asunto  tan complejo, Ignacio Ramonet destapando los nuevos modos de dominio, expresaba al respecto que, los colonizados y sus opresores saben que la relación de dominación no solo descansa en la supremacía de la fuerza. Pasado el tiempo de la conquista, viene ahora el control de las mentes, del pensamiento; y este se domina mucho mejor si el dominado se mantiene inconsciente de ello[4].
Pasando a otro punto. En la educación colonial, la educación está dividida en dos  sectores, los maestros de la metrópoli y los maestros de la periferia. Entre rurales y urbanos, existe una seria de disputa acompañado de discriminación racial que ha creado el colonizador para legitimar el dominio, de ahí que el racismo es una de las mejores justificaciones, uno de los mejores símbolos de la opresión[5]  colonial. Si dentro de los  maestros existe la discriminación, dentro de las unidades educativas, las condiciones educativas racistas son peores; las instituciones del Estado colonial en especial la educativa, funcionan de manera racista, y es que todo colonialismo va acompañado de este fenómeno, porque el racismo es una constante en la dominación, es decir, en el ambiente colonial se educa desvalorizando la cultura, la civilización o la estirpe de la cual proviene el niño aymara, qhiswa. Esta situación se lo puede identificar claramente en la materia de historia, donde el currículo a través del maestro se efectiviza impartiendo una historia inventada que es la oficial, donde la civilización autóctona aparece como bárbara e incivilizada, de la misma forma, en la literatura, vamos a observar  en las novelas, ensayos, poemas, etc., a nuestra cultura, a las tradiciones de la nación oprimida, desvalorizada, creando así en la mente del educando, una imagen falsa de muestras raíces ancestrales.
Los resultados, que nos dará el currículo colonial, es pues un amansamiento, un domar al oprimido para que este no se lance a la violencia que es muy peligroso para el opresor; si el sujeto tiene la mente blanqueada  no habrá pues una rebelión; ya que esta nace del hombre informado que posee la conciencia de sus derechos... y se hace contra la mentira como contra la opresión[6].
Así como la colonización es algo histórico, la descolonización también está en esa lógica histórica, de ahí que toda liberación es y surge desde la historia, destruyendo las estructuras coloniales impuestas por esos bandos extranjeros; no existe descolonización desde la educación en un país colonial, porque la misma institución educativa es un tentáculo del Estado opresor; ¿cómo podemos descolonizar a través de la educación si esta misma institución es un instrumento del Estado colonial?. La educación efectivamente, es una institución muy útil para descolonizar a la sociedad colonizada, pero esto se dará cuando se absuelva las estructuras coloniales,  sin embargo, el hundimiento del sistema colonial no significa, ni mucho menos la liquidación del colonialismo[7], la lucha descolonizadora es todo un proceso histórico, que tiene etapas, que pueden ser utilizadas como instrumentos de mareamiento a la sociedad, tal cual sucede hoy que, el colonizador esta camuflado de descolonizador. La lucha por la descolonización es una tarea pendiente e inconclusa, y que necesita ser culminado por los oprimidos y no por los opresores que utilizan el discurso de descolonización; esta situación se dará cuando nuestra mente y actitudes dejen de ser el fiel servidor de Europa, es decir, cuando más nos distanciamos  del pensamiento metropolitano (europeo), más cerca estará (la liberación india y) la emergencia civilizatoria[8]

EL CURRICULO COLONIAL
Los Estados actuales fiel a su genealogía, son continuación de la colonización; esta, desde sus inicios irrumpió violentamente para acaparar territorios de los pueblos invadidos, para de esta forma convertirse en una colonia de administración. Los virreinatos que son efecto de la invasión colonial, es una administración colonial, caracterizado por su explotación, opresión al indio. El nacimiento de nuevos Estados republicanos, no cambiará en nada la situación del indio, es decir que en la república el indio se ha podido ver en las peores condiciones de opresión; ahora los opresores eran los hijos de los bandos colonialistas, eran los criollos. La delimitación de nuevos límites territoriales coloniales separará a naciones autóctonas. El régimen republicano, no será nada favorable a los indios.
El Estado q’ara, evidentemente es todo un organismo viviente, que está compuesta por instituciones; es toda una máquina de domesticación que busca amansar a la sociedad colonizada, es decir regula la conducta de los individuos a través de leyes y normas. El Estado colonial moldeó muy bien la mente de la sociedad oprimida, la dinámica de la sociedad estará  guiada a través de esta forma mental, esta será  transmitida de generación en generación.
“La educación refleja la estructura  de poder”, expresaba Paulo Freire en su obra “Pedagogía del oprimido”. Con estos términos, manifestaba que el organismo educativo era un reflejo del Estado, de ahí que la educación colonial no era más que el efecto del Estado colonizador.
El organismo educativo, es una institución  desde el cual el Estado q’ara, imparte conocimientos, pensamientos que justifican y legitiman a la opresión colonial. La actual ley 070, es una ley que está fundamentada en el discurso descolonizador que utiliza el mismo colonizador, sin embargo en la práctica educativa la vivencia cotidiana está enmarcada en lo colonial, no existe ninguna descolonización educativa; porque empezando con los nombres de unidades educativas terminando en los docentes el colonialismo está activo

Ciertamente, la escuela es una de las pequeñas instituciones perteneciente a una gran institución: el Estado q’ara; la escuela, es un medio así como la educación  para impartir conocimientos, pensamientos, cultura, es donde se moldea  el tipo de hombre que se quiere, Reinaga dirá que:

“La escuela es una fábrica, como la fábrica de los zapatos o automóviles. En el aula se hacen los hombres. Se educan bajo  y se forman bajo un modelo. El cerebro del niño se modela en una horma como un sombrero. Programa y planes; director y profesores son elaborados y hechos en una horma por el Ministerio de Educación… Las casas se edifican bajo un plano. La enseñanza se imparte también con un plano. Se halla planificada”[9]

Ese plan del que habla Reinaga, es el currículo, ciertamente, “el curriculum escolar, como otros aspectos de la vida social, está formado y modelado ideológicamente. Así, las formas dominantes del curriculum escolar reflejan las formas ideológicas dominantes en la sociedad. La vida y el trabajo de las escuelas puede caracterizarse en los mismos términos que la vida y el trabajo de la sociedad en general: cientificistas, burocráticos y técnico-instrumentales”[10], como podemos observar, el actual currículo, se encuentra en esa lógica,  es efecto de la casta opresora que acapara el poder colonial, por tanto el currículo actual es su reflejo, por tanto, existe un currículo camuflado de descolonizador pero en el fondo del fondo es re-colonizador.
Ciertamente el currículo está muy relacionado con la enseñanza-aprendizaje de los estudiantes y maestros, porque evidentemente se observará a través del currículo la forma de hombre que se está creando; ya que “el currículo es el conjunto de actividades y experiencias que tienen lugar en las instituciones educativas, encaminadas a asegurar el aprendizaje y el desarrollo integral de los educandos para que actúen adecuadamente sobre el contexto”[11].

La actual ley educativa número: 070 vigente; está enmarcada en el marco filosófico de la descolonización como su principal tronco, sin embargo en los hechos es todo lo contrario. En el capítulo I de esta ley  en su artículo 1, en los parágrafos 4 y 5 existirá una contradicción, establecerá que “el sistema educativo está compuesto por las instituciones educativas fiscales, instituciones educativas privadas y de convenio”[12]; la educación es unitaria, publica, universal, democrática, participativa, comunitaria, descolonizadora y de calidad[13].  Cuando hablamos de instituciones de convenio, hablamos precisamente de Unidades Educativas que tienen el carácter religioso cristiano, en este sentido la iglesia católica está muy inserta en la educación, ya que en estas escuelas el rezo será muy esencial; en todas las Unidades Educativas de convenio, más precisamente las llamadas Don Bosco, cada mañana empezando de las directoras que son monjas, pasando por los profesores y terminando en los estudiantes, rezan el Padre Nuestro, el Ave María de forma obligatoria; en otras palabras no existe en la realidad  una descolonización ni mucho menos la educación laica del que tanto se ha hablado, porque la misma ley educativa está a favor de estas escuelas de convenio, esto es lo que emana en la disposición IV del artículo 2: “Se reconoce y respeta el funcionamiento de unidades educativas de convenio con fines de servicio social, con acceso libre y sin fines de lucro que deberían funcionar bajo la tuición de las autoridades públicas, respetando el derecho de administración de entidades religiosas sobre dichas unidades educativas sin perjuicio de lo establecido en disposiciones nacionales”[14]. Asimismo la garantía a las instituciones educativas privadas ya es pues una división de la sociedad o estratificación social en términos sociológicos; quiérase o no con esta se puede notar que no existe igualdad en la educación, unos tendrán una escuela mientras los oprimidos, explotados tendrán también otra, efectivamente la primera será de más calidad porque es privada y la última no.
El propósito educativo, como uno de los componentes del currículo del organismo educacional estatal, enseñará a los estudiantes del pueblo oprimido, no para la búsqueda de su liberación sino más al contrario para regular su conducta dentro de la sociedad colonizada; El colonialista por su “naturaleza”, jamás ha anhelado la liberación de los aymaras, es decir la patria ancestral de la nación autóctona, no es nada novedoso que a través de sus organismos de domesticación siempre buscó la supervivencia del Estado colonial; el colonialista a través del Estado q’ara en efecto de la Ley 070 tiene como uno de sus fines el fortalecimiento de la unidad, integridad territorial y soberanía del Estado plurinacional, promoviendo la integración latinoamericana y mundial[15]. Es decir la integridad territorial para el actual Estado plurinacional, es la preservación de los limites coloniales con que nació la república; el actual Estado es una reforma colonial,
Los contenidos que se imparten en las clases, son contenidos preparados. El currículo base juega un rol muy esencial en esta parte; ya que el profesor tiene los contenidos listos para insertar a la mente del estudiante. Empezando desde los nombres de las Unidades Educativas, la educación actual es colonizadora, las escuelas llevan nombres de opresores y represores de la nación autóctona, ejemplos claros tenemos en los diferentes distritos del Estado boliviano. En el distrito educativo de Laja del departamento de La Paz, precisamente en la localidad de Laja, existe una Unidad Educativa con el nombre de un gran represor y carcelero de Tupak Katari que había luchado contra el régimen español en 1781[16], nos referimos a Pedro Domingo Murillo, asimismo en el Distrito de Tiwanaku y Puerto Perez, existen colegios con nombres de supuestos libertadores y curas, como Simón Bolívar, Fray José Zampa, Felipe Pizarro, Bautista Saavedra enemigo acérrimo del indio, José Ballivian, entre muchos otros. “En los colegios, institutos y Universidades, los estudiantes dibujan y pintan a sus verdugos; el Estado crea estatuas extranjeras marmóreas que representan a Occidente”[17] Incluso las universidades llevan nombres de escritores colonialistas como Gabriel René Moreno en Santa Cruz.  Mientras no se cambien estos nombres de escuelas y colegios no hay descolonización alguna dentro de la educación ni mucho menos un Estado descolonizador.

La educación en tiempos de opresión colonial es una educación de domesticación, de despolitización de la sociedad para que no ocurra ninguna insurrección anticolonial. Con estas formas de opresión, el pueblo oprimido se vuelve manso y pacifico ante el colono, “en verdad, lo que pretenden los opresores es transformar la mentalidad de los oprimidos y no la situación que los oprime[18].  Vivimos en una situación colonial desde hace más de 500 años, en este lapso de tiempo el régimen colonial siempre estuvo cambiando, la metamorfosis se ha hecho siempre en cada época, la violencia con que vino acompañada hoy está vigente porque “toda relación de dominación, de explotación, de opresión ya es en sí violencia. No importa que se haga a través de medios drásticos o no. Es, a un tiempo, desamor y un impedimento para el amor. Obstáculo para el amor en la medida en que el dominador y dominado, deshumanizándose el primero por exceso y el segundo por falta de poder, se transforman en cosas, cuando el oprimido se rebela, se le califica de violento, bárbaro, inhumano, frio… En verdad la violencia del oprimido, además de ser mera respuesta en que revela el intento de recuperar su humanidad, es, en el fondo, lo que recibió del opresor”[19], el colonialismo jamás estuvo estático, está en constante dinámica, ¿acaso no vemos hoy al Estado colonial transformado en Estado plurinacional?, si efectivamente, es el mismo sistema q’ara con otro ropaje. En esta era colonial que es momentáneo, nos han implantado tradiciones incluso el idioma autóctono hoy es sinónimo de barbarie, asimismo el Estado Plurinacional pretende hacer desaparecer los idiomas  nativos a través de la alfabetización a los aymaras, qhiswas en el idioma español y no así en su propia lengua; las actuales leyes del organismo estatal la ley educacional 070 del Estado Plurinacional expresa que la educación debe iniciarse en la lengua materna y su uso es una necesidad en todos los aspectos de su formación[20] sin embargo se alfabetiza con el idioma opresor: español, aquí surge una interrogante: ¿Es descolonizador el actual Estado? Evidentemente no.   

La situación colonial, es una cuestión que no se ha resuelto hasta el día de hoy, ya que el colonialismo vive en los actuales Estados. El organismo colonial estatal, bajo sus instituciones de domesticación social, creará un tipo de hombre colonizado hasta los huesos. Ciertamente la descolonización, ha buscado siempre el renacimiento, de los hombres que han sido despojados y ocupados mental y espiritualmente por la cultura, pensamiento del colonialista. No existe una descolonización a través del Estado colonial, el organismo estatal boliviano no puede ser el descolonizador, si existe tal alegato no es más que una estrategia del colono utilizando este discurso. 






CITAS BIBLIOGRÁFICAS
[1] REINAGA Fausto, “La revolución india”, Bolivia: PIB, 1970, p. 22.
[2] CARDENAS E. , “Teoría del Estado”, Bolivia: JUVENTUD, 2002, p. 22
[3] FANON Frantz, “Escucha, blanco”, Argentina: NOVA TERRA, 1970
[4] RAMONET Ignacio, “Propagandas silenciosas”, Cuba: ALBA, 2003, p. 25.
[5] MEMMI Albert, “El hombre dominado”, España: EDICUSA, 1972, p. 216.
[6] CAMUS Albert, “El hombre rebelde”, Argentina: LOSADA, 1953,  pp. 28, 23.
[7] ISKENDEROV y STEPANOV, “El tercer mundo”, Ed, PROGRESO,  1970, p. 56.
[8] COLOMBRES Adolfo, “América como civilización emergente”, Argentina: SUDAMERICANA, 2004, p. 22.
[9] REINAGA Fausto, “La revolución india”, p. 318.
[10] KEMMIS S., “El curriculum; más allá de la teoría de la reproducción”, Madrid: MORATA, 1993, p. 122.
[11] Ibíd., pp. 14, 15.
[12] Ley de la Educación “Avelino Siñani-Elizardo Pérez”
[13] Ibíd.
[14] Ibíd. Las cursivas son nuestras.
[15] Ibíd. La cursiva es nuestra.
[16] Cf. APAZA Calle Iván, “Murillo y la rebelión tupakatarista de 1781”, 2008. En PUKARA.
[17] Revista “Somos millones”, p. 11.
[18] BEAUVOIR Simone, “El pensamiento político de la derecha”, España: EDHASA, p. 64.
[19] FREIRE Paulo, “La educación como práctica de la libertad”, México: Siglo XXI editores, 1973, pp. 41, 42.
[20] Ley de la Educación “Avelino Siñani-Elizardo Pérez”

miércoles, 14 de diciembre de 2016

LA RAZA CÓSMICA COMO POLÍTICA COLONIAL

Por: Iván Apaza-Calle

La colonización en América iniciados en 1492, trajo diversas consecuencias para los habitantes de estas tierras, esa estructura colonial implantada por los españoles, en la actualidad a un siguen vigentes, es decir los pueblos autóctonos existen bajo una totalidad colonial y no han concluido su liberación, como sucedió con otros continentes como el África y Asia. 

La situación colonial, produjo varios factores negativos en la existencia de los colonizados, ya que esa existencia bajo este contexto, es opresión, explotación y dominación, que viene siempre acompañada de violencia; la condición de los autóctonos no es una situación libre, sino es una condición de indio, esta categoría impuesta por el colonizador surge para legitimar la colonización; es una constante de la totalidad colonial, “El indio nace cuando Colón toma posesión de la isla Hispaniola (sic) a nombre de los Reyes Católicos. Antes del descubrimiento europeo la población del Continente Americano estaba formada por una gran cantidad de sociedades diferentes, cada una con su propia identidad, que se hallaban en grados distintos de desarrollo evolutivo: desde las altas civilizaciones de Mesoamérica y los Andes, hasta las bandas recolectoras de la floresta amazónica. Aunque había procesos de expansión de los pueblos más avanzados (incas y mexicas, por ejemplo) y se habían consolidado ya vastos dominios políticamente unificados, las sociedades prehispánicas presentaban un abigarrado mosaico de diversidades, contrastes y conflictos en todos los órdenes”[1].

Evidentemente, en una situación colonial el colonizador se diferencia del colonizado atribuyéndoles una carga negativa a la sociedad que invaden violentamente, el racismo que estos crean es un racismo que justifica la opresión[2], esta cuestión de la diferenciación de los españoles sobre los indios, fue algo particular cuando Hernán Cortez invadía a los aztecas así como  Francisco Pizarro a los inkas.

La invasión colonial, siempre fue un acto de violencia, “por la fuerza y con violencia: se han aniquilado físicamente pueblos enteros y se han diezmado otros”[3]. Tzvetan Todorov en un trabajo singular  “La conquista de América. El problema del Otro”[4], analiza sobre esta cruel matanza que las huestes españolas hicieron con los aztecas, y los efectos de estas en los mismos colonizadores, y un ejemplo claro es la misma defensa del padre Bartolomé de las Casas a los indios; es decir dentro de los colonizadores existió doble bando los que eran sentimentales con las crueldades que sufrían los indios por parte de los invasores y los crueles que no les interesaba nada sino la sed de oro pero claro que estos dos grupos tenían un único objetivo la colonización.

El punto de partida de estos bandos era simplemente único al igual que sus objetivos, solo que ambos tomaron caminos diferentes, el uno colonizando pacíficamente predicando las palabras del cristianismo y el otro violento, pienso que ambas siempre fueron complementarias en la colonización, porque ambas vías de colonización partían  desde el mismo colonizador “la postura valoradora y defensora de lo indígena fue tan temprana como la misma conquista. Dos grandes cuestiones polarizaron, en el siglo XVI, el problema de las relaciones entre los dos mundos que se encontraban: el problema de los justos títulos y el de la libertad personal del indio”[5]. Esta última fue muy empleada por el padre Bartolomé De Las Casas y el otro Francisco de Victoria[6], en esta cuestión, así el movimiento indigenista encontrará así sus raíces en el pasado histórico americano[7].


En esta sección tomaremos como análisis los años 1921-1924 de la política mexicana precisamente en el aspecto educativo cuando Vasconcelos fue Ministro de Educación. Vasconcelos entiende a la educación como un medio y no un fin de la cultura[8] dentro de este cargo importante, implanto una política educativa en México, estas se caracterizaron por sus  atenciones a los más desamparados es decir los indígenas, en casi tres años el misterio de educación había transformado toda la política educativa  en México,  creando escuelas dotando de bibliotecas, construyendo instituciones de formación de maestros, en esa época  el Departamento escolar había aumentado casi en un 50% el número de escuelas, maestros y alumnos.

Sin embargo, aquí no nos sumergiremos en estas políticas sino que nuestro objetivo es analizar el pensamiento pedagógico que tenía Vasconcelos en esta legislatura, es decir como interpretaba o pensaba la educación para los indios que eran los más explotados. Todo este pensamiento de Vasconcelos dejo en sus escritos que fueron recogidos en un volumen bajo el título“Textos sobre educación” (1981).

¿Qué hacer con los indios y para qué?

El pensamiento pedagógico de Vasconcelos, es una ideología que pretende civilizar al indio como si este no fuera civilización, es decir, asimilarlo a la cultura occidental, para lograr tal objetivo es necesario la educación, la escuela sirve en Vasconcelos para adoctrinar a los niños con el fin de que estos ya siendo ciudadanos o en caso del indio ciudadanizado. “Cada niño—expresa Vasconcelos— lleva en sí potencialidades para la adaptación al ambiente social y también potencialidades para transformar la sociedad”[9], la adaptación del que está hablando Vasconcelos es simplemente la asimilación de la cultura de los colonizados al de los colonizadores, en efecto se conocería a esta como una forma de colonización. Además Vasconcelos no simplemente busca la asimilación sino que a través de esta, explotar la mano de obra del colonizado y de manera urgente en su calidad de Ministro, esto es lo que dice:

“La mayor urgencia de nuestra escuela es poner a trabajar estas manos de nuestra raza, que están ociosas desde que la conquista, puso a trabajar al indio y al negro en beneficio de la clase urbana” [10]

Similar al pensamiento de Franz Tamayo[11], quien concebía al indio como una fuerza nacional, energía nacional, que solo sirve para trabajar, Vasconcelos de la misma forma piensa que el indio simplemente sirve para trabajar y rematando el asunto en el México de su época es mano ociosa. No cabe duda que México desde su fundación nació con características coloniales y esas particularidades no son acto de magia sino es el mismo Estado colonial, que da continuidad a la colonización, dicho de otro modo “la evolución de México está determinada en gran medida por un pasado colonial que pone frente a frente a pueblos étnicos—las culturas mesoamericanas— con desniveles muy pronunciados”[12]

Vasconcelos tiene una mirada pedagógica orientada hacia Europa, trata de educar a los indígenas a través de la cultura europea, por su mente no pasa ningún átomo de crear o inspirarse en la educación de los pueblos autóctonos de México, esto está fuera de su alcance en tanto que parte desde una lógica colonial. El colonato mental de Vasconcelos no simplemente abarca lo que es en pensamiento sino que va más allá de las ideas llega hasta la educación del cuerpo; el autor de “Raza cósmica”  con respecto a este asunto, expresa que “en el gimnasio conviene la disciplina espartana y en el aula ha de prevalecer la disciplina ateniense”[13]. El pensamiento pedagógico de Vasconcelos que busca cambiar la sociedad mexicana, se pasea por el continente europeo, busca soluciones en Europa, de ahí que, “…el hombre más representativo de México, fue como Sarmiento, Tamayo, Gonzales Prada o Mariategui,  un europeizante a carta cabal. Idolatra del Occidente. Su europeísmo llego al delirio. Hizo editar libros de los filósofos griegos en profusión inaudita; que en carretas se distribuía gratuitamente por las calles de las ciudades y las aldeas rurales. Estaba convencido de que la cultura occidental, era el único medio para ‘civilizar y asimilar’ indio. Civilizar con el alfabeto del conquistador europeo”[14]. Una cosa es tratar de europeizar como Vasconcelos a través de la educación editando libros y mecanizarlos con esa mentalidad y otra ser universales, es decir, recordando las palabras de Vargas Llosa, tener bien los pies en la patria como las raíces de un árbol, abrir y expandir nuestras ramas a otros conocimientos de otros pueblos. Esta mentalidad en Vasconcelos no simplemente queda ahí en las descripciones que hace Reinaga sino incluso  califica a los juegos infantiles del Otro como civilizados, cosa que los indios no poseen.

“Los juegos infantiles de los pueblos civilizados producen alegrías fecundas que desconoce el niño salvaje. Se mantiene este triste porque su imaginación carece del auxilio de la experiencia jocosa acumulada en la cultura. En cambio, el niño civilizado encuentra en el ambiente familiar y escolar estímulos de diversión que le siguen hasta en sus horas de soledad”[15]

La política educativa Vasconcelista en México, es en una palabra una política indigenista en el fondo, es decir recupera esa actitud compasiva al indio como  el cura Las Casas; su objetivo es re colonizar a los pueblos autóctonos en México no liberarlo a través de la educación dándole su propio alfabeto, la educación indigenista da el alfabeto del colonizador al colonizado como hizo Vasconcelos[16].

El indigenismo educativo de igual forma que el político trata de asimilar al indio, Vasconcelos dirá al respecto que “nosotros deseamos educar al indio para asimilarlo totalmente a nuestra nacionalidad y no para hacerlo a un lado. En realidad creo que se debe seguirse, para educar al indio, el método venerable de los grandes españoles, que como Las Casas, Vasco de Quiroga y Motolinia, adaptaron al indio a la civilización europea, en lugar de borrar  a los naturales o de reducirlos  al aislamiento”[17]

En efecto la política educacional de José Vasconcelos es indigenista, continuador de la colonización pacifica al estilo del padre Las Casas en la época de invasión, solo que, las acciones de Vasconcelos son más sofisticadas y por supuesto de forma mejorada, pero con los objetivos mismos de colonizar. De ahí que, todo indigenismo, sea del colonizador o del colonizado viene a reforzar la política colonial.





CITAS BIBLIOGRÁFICAS

[1] BONFIL Batalla Guillermo, “El concepto de indio en América. Una categoría de la situación colonial”, En: Anales de antropología, vol. IX, 1972,  p. 110, 111
[2] Cf. MEMMI Albert, “El hombre dominado. Un estudio sobre la opresión”, Madrid: EDICUSA, 1972.
[3] BONFIL Batalla Guillermo, “La nueva presencia política de los indio: Un reto a la creatividad latinoamericana”, México: Libros de México, 1981, p.175
[4]Cf. TODOROV  Tzvetan, “La conquista de América. El problema del otro”, México: Siglo XXI, 1987.
[5] BALLESTEROS Manuel y ULLOA Julia, “Indigenismo americano”, España: Cultura hispana, 1961, p., 206
[6] DE VICTORIA Francisco, “Relecciones sobre los indios y el derecho de guerra”, Argentina: Espasa-Calpe, 1945
[7] Ibíd., 212.
[8] VASCONCELOS José, “Textos sobre educación”, México: Fondo de Cultura Económica, 1981, p., 142.
[9] Ibíd., p.74
[10] Ibíd., p. 76
[11]  Cf. TAMAYO Franz, “Creación de la pedagogía nacional”, Bolivia: JUVENTUD, 1993.
[12] GONSALO Aguirre Beltrán, “El pensar y el quehacer antropológico en México”, Puebla: BUAP, 1994,  p., 15
[13] VASCONCELOS José, Ob. Cit., p., 126
[14] REINAGA Fausto, “El indio y los escritores de América”, Bolivia: PIB, 1968,  p., 117.
[15] VASCONCELOS José, Ob. Cit., p., 128
[16]Ibíd., p., 291.
[17] Ibíd., p., 292.
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